El 16 de mayo de 2024, en una de sus habituales «sesiones de trabajo» marcadas por la ambigüedad y la improvisación, el vicepresidente Teodoro Nguema Obiang Mangue reunió en el Palacio del Pueblo de Malabo a su comisión de investigación, a la directiva de la Universidad Afro-Americana de África Central (AAUCA) y a los supuestos propietarios de las contratas de mantenimiento.
Durante el encuentro, la propia Gendarmería reveló que las siete empresas encargadas de la gestión —S.O.S. Mantenimiento S.L., M&M Construcciones S.L., GECOM S.L., ASLAN Multiservicios, Flora S.L., Gartrol Seguridad y el Grand Hotel Djibloho— incumplían sistemáticamente sus funciones, a pesar de percibir ingentes desembolsos del Estado.
Según la nota oficial emitida por el Gabinete de Prensa e Imagen de la Vicepresidencia, la Gendarmería confirmó que el importe abonado por el Ejecutivo a estas siete firmas ascendía originalmente a unos 327,6 millones de FCFA mensuales. Sin embargo, la mayor irregularidad —que no sorprendió a Nguema Obiang Mangue por tratarse de una práctica institucionalizada de la que él forma parte— fue la inexistencia de contratos formales: las operaciones se ejecutaban mediante simples órdenes de pago. Los investigadores señalaron además la duplicidad flagrante en la facturación de servicios entre S.O.S. Mantenimiento S.L. y GECOM S.L.
El rumbo de la reunión cambió de forma drástica en cuanto le susurraron a Nguema Obiang Mangue la identidad real de los propietarios de dichas sociedades. Un caso de evidente tipificación penal, que debió derivarse de inmediato a la Fiscalía General del Estado y al Tribunal de Cuentas, se zanjó con una simple directriz administrativa. La prensa oficialista lo resumió así: «Tras analizar la situación, Nguema Obiang Mangue ha indicado que el Ministerio de Obras Públicas debe sentarse con estas empresas y la universidad para llegar a un acuerdo».
Fuentes consultadas por Diario Rombe explican el motivo del carpetazo: «Teodoro Nguema se mete en estos asuntos sin informarse previamente. Cuando descubre que detrás de las sociedades están su propia madre o el holding familiar Abayak S.A., se retira sin hacer ruido. Imparte una justicia selectiva: inflexible para unos y permisiva para el clan presidencial y sus allegados».
535,5 millones de FCFA al mes: la AAUCA destina casi el 67 % de su subvención estatal al mantenimiento
Una filtración masiva de documentos procedentes de la Universidad Afro-Americana de África Central (AAUCA) pone al descubierto a los verdaderos beneficiarios de esta red millonaria de mantenimiento, a quienes Teodoro Nguema Obiang Mangue ha preferido encubrir ante la opinión pública. La documentación a la que ha tenido acceso Diario Rombe incluye las órdenes de pago ejecutadas por indicación de Clemente Engonga Nguema Onguene, ministro de Estado de Educación, Ciencias, Enseñanza Profesional y Deportes.
La AAUCA —levantada en la ciudad de Djibloho con una inversión pública superior a los 100.000 millones de FCFA— ha quedado convertida en un botín financiero para la élite política a través de contratas opacas. Los registros contables obtenidos por este medio detallan un esquema de transferencias mensuales que alcanza los 535.500.000 de FCFA, lo que supone un drenaje de 6.426.000.000 de FCFA al año. «Lo que ocurre en este país es un auténtico delito contra las arcas públicas. La universidad abona facturas mes a mes a empresas que ni siquiera prestan los servicios», denuncia una fuente interna bajo condición de anonimato.
Según los registros contables de la Tesorería del Estado cotejados por este periódico, la AAUCA recibe una subvención estatal de 800.000.000 de FCFA mensuales (9.600.000.000 de FCFA al año), depositados en una cuenta de la entidad Ecobank. El cruce de datos confirma que el 67 % de todo el presupuesto estatal destinado a la universidad va a parar directamente a las siete empresas señaladas: GECOM S.L., M&M Construcciones S.L., ASLAN Multiservicios, S.O.S. Mantenimiento S.L., Flora GE S.L., Gartrol Seguridad G.E. S.L. y el Grand Hotel Djibloho.
A pesar de que la Gendarmería detectó la ausencia de amparo legal y la duplicidad de facturas, ocultó deliberadamente quiénes manejan estas sociedades. Hoy, con las pruebas en la mano, Diario Rombe revela paso a paso la red de identidades y vínculos familiares que opera detrás de este expolio sistemático.
GECOM S.L. y M&M Construcciones S.L.: 60 millones al mes para el entorno de Hacienda
El primer eslabón de esta cadena de saqueo conduce directamente al círculo más cercano del Ministerio de Hacienda. Entre las entidades beneficiadas figura Construcción Moderna y Diversos Servicios S.L. (GECOM S.L.), registrada en Malabo el 24 de julio de 2013 con CIF 00631G-13. La sociedad pertenece presuntamente a Cándida Nfumu Angue, primera esposa del presidente del Consejo Nacional para el Desarrollo Económico y Social, Marcelino Owono Edu, y hermana mayor de la ministra delegada de Hacienda, Presupuestos y Planificación Nacional, Milagrosa Obono Angue.
Según los registros contables en poder de Diario Rombe, GECOM S.L. factura a la AAUCA 20.000.000 de FCFA mensuales (240.000.000 de FCFA al año) por la supuesta limpieza de las viviendas del profesorado. Sin embargo, la empresa cobra esa suma sin contrato firmado y, según el informe de la Gendarmería de 2024 presentado ante el propio Nguema Obiang Mangue, sin prestar realmente el servicio: un presunto cobro fantasma en toda regla. Por si fuera poco, la Gendarmería detectó que GECOM S.L. emitió facturas duplicadas por los mismos conceptos, lo que elevaría su cobro a 40.000.000 de FCFA mensuales (480.000.000 de FCFA al año).
El presunto entramado de Cándida Nfumu Angue en la universidad no se limita a la limpieza. La hermana de la ministra de Hacienda aparece presuntamente vinculada a una segunda firma: M&M Construcciones S.L., la cual percibe de la AAUCA otros 20.000.000 de FCFA mensuales (240.000.000 de FCFA al año) bajo el concepto de servicios de lavandería.
En total, combinando GECOM S.L. y M&M Construcciones S.L., la la mujer de Marcelino Owono Edu absorbe hasta 60.000.000 de FCFA mensuales (720.000.000 de FCFA al año) de la caja universitaria. Pero la influencia de los cargos regionales y los vínculos de sangre no termina en el Ministerio de Hacienda; se extiende hacia el propio ministerio regulador de la educación.
ASLAN Multiservicios S.L.: 16.000.000 de FCFA al mes y un grave conflicto de intereses
Siguiendo el rastro de la red, la opacidad en torno a ASLAN Multiservicios S.L. resulta aún más llamativa, pues ni siquiera figura en el Padrón de Registro de Grandes Empresas. Sin embargo, fuentes internas que exigen el anonimato por seguridad señalan como presunto propietario real a Rafael Mañé Ona Nzang, delegado regional de Educación, Ciencia, Juventud y Deportes en la Región Continental —y popularmente conocido en los círculos de poder como hijo no reconocido de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo—.
ASLAN Multiservicios S.L. se embolsa 16.000.000 de FCFA mensuales (192.000.000 de FCFA al año) por el supuesto mantenimiento de la cocina industrial. Al igual que en el caso anterior, la Gendarmería confirmó que la empresa operaba y cobraba sin un contrato formal firmado.
La gravedad de ASLAN radica en un flagrante conflicto de intereses, ya que, el presunto beneficiario, Mañé Ona Nzang, encabeza la delegación del propio ministerio que autoriza y liquida las subvenciones de la universidad, situando al regulador institucional como perceptor directo de los fondos que debe supervisar. Si este nivel de injerencia en los mandos intermedios es alarmante, el volumen del expolio se multiplica exponencialmente al subir el siguiente peldaño: las empresas pertenecientes al núcleo de la familia presidencial.
S.O.S. Mantenimiento S.L. y Flora GE S.L.: 190 millones de FCFA al mes para el holding familiar Abayak S.A.
A partir de este punto entran en juego las filiales del Grupo Abayak S.A., el holding bajo el control directo de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, Constancia Mangue Nsue Okomo y Teodoro Nguema Obiang Mangue. Resulta paradójico que, mientras la cúpula del régimen abandera públicamente la disciplina fiscal, sus propias corporaciones sean las primeras en ignorar la legislación de contratación pública.
Según los datos filtrados, S.O.S. Mantenimiento S.L. percibe 110.000.000 de FCFA mensuales (1.320.000.000 de FCFA al año) por el mantenimiento general de facultades y residencias, operando sin contrato formal. A ello se suma la emisión de facturas duplicadas detectada por la Gendarmería, una maniobra que duplica el cobro a 220.000.000 de FCFA al mes (2.640.000.000 de FCFA al año) mediante un sobrecoste artificial.
Paralelamente, Flora GE S.L., otra filial de Abayak S.A., factura 80.000.000 de FCFA mensuales (960.000.000 de FCFA al año) por el mero cuidado de los espacios verdes de la AAUCA, de nuevo sin contrato.
En conjunto, solo estas dos subsidiarias del holding presidencial absorben al menos 190.000.000 de FCFA mensuales (2.280.000.000 de FCFA al año) que, con la duplicación de facturas de S.O.S. Mantenimiento, se elevan a 3.600 millones anuales. Pero la omnipresencia de los herederos del régimen no se detiene en las contratas de mantenimiento y jardinería; alcanza también al control de la seguridad física de la institución.
GARTROL Seguridad G.E. S.L.: 10,5 millones al mes por un monopolio coercitivo
El dominio de la familia presidencial sobre la universidad se consolida con el control de los accesos y la protección a través de GARTROL Seguridad Guinea Ecuatorial S.L. Esta firma está directamente vinculada a Carmelo Ovono Obiang, Viceministro de Seguridad Exterior e hijo del dictador, quien junto a su tío Armengol Ondo Nguema acapara el monopolio de la vigilancia de los bienes públicos en todo el país.
Los registros contables de la AAUCA muestran que GARTROL Seguridad percibe 10.500.000 FCFA mensuales (126.000.000 de FCFA al año). Las investigaciones de la Gendarmería en 2024 ratificaron el mismo modus operandi: la compañía operaba y emitía facturas mes a mes sin disponer de un contrato de prestación de servicios. Pese a carecer de cobertura legal, las facturas firmadas por el hijo del dictador eran abonadas de forma imperativa por la administración universitaria.
Sin embargo, ni los millones repartidos entre altos cargos, delegados, filiales de Abayak o empresas de seguridad se comparan con la adjudicación más gravosa y escandalosa de todo el entramado universitario.
El Grand Hotel Djibloho y la farsa anticorrupción: 279 millones al mes para la cúspide del régimen
El caso más sangrante en este circuito de saqueo lo encabeza el Grand Hotel Djibloho. Construido con más de 350 millones de euros del erario público e inaugurado en 2015, el lujoso complejo fue transferido al Grupo Abayak S.A. A pesar de acumular una deuda histórica con la Seguridad Social de 2.569.589.380 FCFA entre 2017 y 2024, el establecimiento continúa operando con impunidad absoluta.
No satisfechos con los cuantiosos ingresos por alojamientos pagados con fondos públicos, los Obiang convirtieron el hotel en la mayor vía de drenaje de la universidad: a través del Grand Hotel Djibloho, Abayak S.A. se autoadjudicó la facturación mensual de 279.000.000 de FCFA (3.348.000.000 de FCFA al año) en concepto de catering para la AAUCA.
Esta cifra desorbitada representa un expolio a mano armada contra el pueblo ecuatoguineano. Mientras la ciudadanía padece graves carencias en los servicios básicos, se transfieren miles de millones de la educación pública para enriquecer a la familia presidencial a cambio de un servicio de alimentos que fuentes internas califican de deficiente y de pésima calidad.
El descaro de este esquema deja al descubierto la mayor de las farsa políticas: Teodoro Nguema Obiang Mangue («Teodorín»), vicepresidente de la República, instrumentaliza los medios estatales para escenificar ante la opinión pública una supuesta «cruzada anticorrupción» contra funcionarios menores. Sin embargo, en el plano real, Teodorín es el beneficiario directo de esta red. Las empresas de su familia operan sin contratos, agotan el 67 % de la subvención de la universidad pública y se autoadjudican sumas millonarias a dedo, demostrando que su retórica moralista es solo una pantalla para encubrir la miseria a la que someten al país.