Especial para CLARIDAD
Tras haber sido proclamado como presidente electo de Colombia el ciudadano estadounidense Abelardo de la Espriella, Donald Trump manifestó que su candidato De la Espriella “no tenía ninguna posibilidad de ganar, lo respaldé y ganó”. El recorrido para hacerse con el poder además del designio del poderoso Trump contó con el libreto religioso del cristofascismo, la efectiva religión de la ultraderecha global.
El 2 de agosto, cinco días antes de su posesión, De la Espriella cerró un discurso por redes sociales con la frase “cuando hay un corazón dispuesto y guiado por Dios, no hay nada que no se pueda lograr, la Patria Milagro ya comenzó. Hoy más que nunca estoy firme por la patria ¡que viva Cristo Rey!”.
Tres meses antes, el presidente de Estados Unidos Donald Trump organizó en Washington el evento denominado “Rededicar 250: Un Jubileo Nacional de Oración, Alabanza y Acción de Gracias”. Ahí “el rey” y “la patria”, estuvieron al centro de su mensaje en el que recitó un discurso del Libro de Crónicas, que Dios le dio al rey Salomón, prometiendo protección a sus seguidores y destrucción a aquellos que lo abandonan”.
La Colombia subordinada de De La Espriella y los Estados Unidos de Trump, parecen ya uno sólo, orientados por la ultraderecha política y el cristianismo nacionalista.
La expresión cristofascismo fue creada por la teóloga alemana Dorothee Söell, profesora del Seminario Teológico de Nueva York. Se refiere a la utilización de lo religioso para alcanzar objetivos neoconservadores (fascistas) engendrando sentimientos de odio con principios como los de familias binarias, la exaltación de la propiedad privada, una raza blanca superior, el libre mercado, el militarismo, el sexismo y la explotación neocolonial del llamado tercer mundo. La formación cristiana basada en la obediencia es caldo de cultivo para esta corriente religiosa.
Por su parte el teólogo español Juan José Tamayo ha agregado el término “cristoneofascismo para calificar la actual alianza entre las organizaciones políticas y sociales de la extrema derecha, apoyadas por el ultraliberalismo, y los movimientos cristianos integristas, que cuentan con el apoyo de dirigentes eclesiásticos críticos con el papa Francisco. Es la nueva religión”.
Dorothee Söell fue capaz de ver en los Estados Unidos de las décadas de 1980 y 1990 cómo los nacionalistas cristianos, de diversas denominaciones, se valían de la televisión para tocar las fibras más sensibles del sentimiento religioso de los creyentes. Estudió de forma detenida el uso de las imágenes, movimientos, acentos, escenarios y del medio televisivo del modo como fue usado por a quien llamó el telepredicador Jerry Fawell.
También desde America Latina, el teólogo brasilero, Hugo Assmann publicó en el departamento Ecuménico de Investigaciones DEI, en 1987 el libro la Iglesia Electrónica y su Impacto en América Latina, en la que analizó a los tele evangelistas estadounidenses, en particular su espectacularidad televisiva, unida a técnicas publicitarias y al esquema de la propaganda comercial, que en su momento sirvió a la pretensiones electorales y al propio gobierno del presidente Ronald Reegan.
Assmann hizo esta alerta que se actualiza hoy con los gobiernos de extrema derecha nacionalistas y fascistas, representados en personas como Abelardo De la Espriella: “Lo trágico es que, en términos teológicos, ellos ni siquiera están innovando algo, sólo están poniendo el énfasis en aspectos de una herencia religiosa que ya sirvió para muchas atrocidades en el mundo. Y darse cuenta de este hecho significa un desafío tremendo para cualquier cristiano. Es la profanación de la Cruz de Cristo llevada a extremos, en una teología del sacrificio llevada hasta las últimas consecuencias.”
Volviendo a Söell, ella pudo descubrir que la teología de la obediencia a un dios masculino y todopoderoso preparaba el terreno para el fascismo, pues ya predisponía a la persona a acatar las orientaciones de un individuo poderoso. Se trata luego de la repetición de mensajes directos, en un escenario acondicionado que sencillamente usara imágenes religiosas, reprodujera movimientos, acentos a través de medios masivos para tocar la sensibilidad de quienes por años han sido formados en esa obediencia acrítica disminuyendo su capacidad de compromiso moral y acción ética, apoyando, justificando o santificando la dominación política.
Abelardo de la Espriella, con dotes actorales, parece seguir el libreto cristofasista ya probado desde Reegan, con la “iglesia electrónica”, y luego repetida con Busch padre, Busch hijo, y las tres candidaturas de Donald Trump, en la que el nacionalismo cristiano lo llevó al poder en dos oportunidades, en cercana alianza con sionismo del Estado de Israel.
En América Latina, más recientemente triunfó en la Brasil de Bolsonaro. Más recientemente en abril y mayo de 2026 cuando se revelaron grabaciones del “Hondurasgate” donde el expresidente hondureño, condenado por narcotráfico e indultado por Trump Juan Orlando Hernández, impulsó nuevos triunfos de la ultraderecha al llamar a hacer trabajo con las iglesias, y refiriéndose de modo expreso a Colombia, Mexico y por supuesto a su país: “Hay que hacer algo mas importante que es alinear a todas las iglesias para que nos apoyen. Las iglesias son las que se van a encargar de que la gente se olvide el pasado y que piensen que fue la izquierda que hizo eso”. En otro audio afirmó haber recibido dinero de Milei, presidente de Argentina y de los republicanos de los Estados Unidos, para montar la campaña de desinformación desde una oficina en el país del norte.
De La Espriella, quien se había declarado ateo y convertido recientemente al catolicismo, se comportó públicamente como el más creyente devoto del dios de las mega iglesias y de los católicos de los santuarios. El concejal de Bogotá y pastor Marco Acosta Rico fue el “gerente de la fe de la compaña” evangélica y el también converso condenado por corrupción Carlos Alonso Luicio, predicador de la mega iglesia Casa Sobre la Roca, es otro destacado asesor.
De la mano de estos religiosos, De la Espriella nombró su programa “La Patria Milagro”, con la que se rememora al telepredicador estadounidense de los años sesenta, Oral Roberts el de “espere un milagro” dentro de la que la lectura del “El Arca de Noe” se convirtió en discurso para mostrarse como el salvador del desastre que, supuestamente y contra toda evidencia, dejó el gobierno del progresista presidente Gustavo Petro.
Por el lado católico, también se montó la “Gerencia de la Fe Católica” liderada por Juan Caralos Obregón y adelantó visitas a importantes santuarios como los del Señor de los Milagros en Buga, el de la Virgen de Chiquinquirá, el del Morro, en Atlántico y el de las Lajas, Nariño. Además, aparece en redes sociales rezando el rosario en familia.
De la Espriella, nombró a un fraile católico dominico como directora del Centro Nacional de Aprendizaje SENA y organizó un “retiro espiritual” en el que rezó con todos sus ministros y funcionarios de alto nivel que se desempeñarán en su gobierno, a quienes entregó una Biblia con la figura del tigre, que usa como símbolo y la inscripción en la portada con la denominación “Patria Milagro”. Cabe destacar que el citado tele evangelista estadounidense Robert, inauguró la impresión de biblias con sello personal, no para la venta masiva, sino para sus donantes generosos, como la que ha hecho ahora De la Espriella para su gabinete.
El sentimiento religioso, la injerencia de los Estados Unidos, el uso de la inteligencia artificial, los mensajes repetidos por millones bots en las redes sociales para las campañas de desprestigio contra el candidato de izquierda Iván Cepeda Castro y la manipulación de documentos electorales, de acuerdo con los indicios y evidencias de posible fraude electoral, sumaron para imponer en el gobierno a De la Espriella. El dios cristofasista habría hecho el milagro.
Este dios está lejos del dios de Jesús. Por eso la teóloga estadounidense Dannis Matteson releyendo a Dorothee Söell, llamó a resistir al cristofascismo hoy, rescatando la esencia del cristianismo, transformando el hábito de la obediencia que es utilizado “para apoyar, justificar o santificar la dominación política”.
Se trata, entonces, de respondernos a las preguntas que en 2024 formuló Matteson para los cristianos estadounidenses, tan vigentes en la coyuntura actual colombiana: ¿Nos relacionamos con Dios de una manera que refuerza las jerarquías de poder? ¿Equiparamos la moralidad con la obediencia a Dios, a un líder religioso o incluso a la palabra de Dios? ¿Estructuramos nuestras comunidades en torno al orden en lugar de la inclusión creativa, la fluidez y la apertura al cambio? De la respuesta depende que los cristianos fomenten el totalitarismo o la atomía de las personas religiosas.
Es necesario que profundicemos y confrontemos el concepto de “Patria Milagro”, pues aparece en el cristofascismo de De la Espriella movilizando el sentimiento religioso de los milagros para que el poder de dominación revierta los cambios alcanzados por el progresismo.
El antifascismo cristiano es creativamente desobediente ante el poder de dominación, por eso coincide con el llamado a la desobediencia que ha hecho Iván Cepeda Castro. Ahí las personas creyentes en el Dios de Jesús deben jugar un papel central develando la dinámica sacrificial implícita en el cristofascismo que representa Abelardo de la Espriella.
El autor es teólogo y filósofo, miembro del SICSAL y del Comité Oscar Arnulfo Romero. Reside en Colombia