En el círculo de poder de Guinea Ecuatorial, las rivalidades familiares, los resentimientos personales y las luchas por el control de los resortes del Estado forman parte de una compleja red de intereses en la que la lealtad no siempre garantiza protección. En el centro de muchas de esas disputas aparece Constancia Mangue Nsue Okomo, la primera dama, a quien fuentes conocedoras del entorno presidencial atribuyen un papel determinante en la gestión de las rivalidades que enfrentan a familias, hermanos, cuñados, primos, amigos y yernos. Según esas fuentes, la estrategia de dividir y enfrentar a quienes comparten vínculos familiares o políticos favorecería la consolidación de su influencia y el control de su clan Obuk dentro del régimen de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo.
Las consecuencias de esas disputas permiten entender por qué la cercanía a la primera dama puede convertirse en una ventaja mientras coincida con sus intereses, pero también en una fuente de vulnerabilidad cuando surgen enfrentamientos dentro de la propia familia. La historia de Claudio Velásquez Nvé Ngú, conocido como Óscar, ilustra esa contradicción. Antiguo director de la Agencia Nacional de Desarrollo de Guinea Ecuatorial (ANDGE), permanece encarcelado en Black Beach, después de haber formado parte del entorno de confianza de Pastor Hassan Obiang Mangue. Su caída contrasta con los vínculos familiares que durante años lo situaron cerca de la primera dama.
Para comprender cómo Claudio pasó de ocupar una posición privilegiada a terminar en prisión, hay que remontarse a la historia de su padre, el difunto Antonio Fernando Nve Ngú, conocido como Nvé Ngú, político vinculado al régimen y primo hermano de Constancia Mangue. Esa relación familiar, lejos de evitar los conflictos, habría alimentado recelos y rivalidades entre distintos integrantes del entorno presidencial, especialmente con Victoriano Bibang Nsue Okomo, alias Efa Mba. Según altos cargos del Gobierno consultados por Diario Rombe, Nvé Ngú llegó a construir con «su propio dinero» una casa en Akonibe para regalársela a su prima Constancia Mangue. Tras su muerte, en 2008, la primera dama transformó aquella vivienda en un auténtico palacio.
Nvé Ngú: de primo protegido a enemigo de Obiang
La historia de Antonio Fernando Nvé Ngú revela que los vínculos familiares con Constancia Mangue no siempre bastaban para evitar los enfrentamientos con el poder presidencial. Según fuentes consultadas por Diario Rombe, el político sufrió varias agresiones físicas por negarse a respaldar lo que consideraba mentiras de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo. El origen de aquella ruptura estaría relacionado con un supuesto pacto político entre el presidente y sectores de la oposición para facilitar una transición democrática que pusiera fin a la permanencia de Obiang en el poder después de dos mandatos. Según esa versión, el acuerdo nunca llegó a cumplirse.
Uno de los episodios decisivos se produjo cuando Obiang exigió a Nvé Ngú, entonces portavoz del Gobierno, que compareciera en televisión para desmentir una subida salarial de los funcionarios. Nvé Ngú se negó a hacerlo. Su negativa habría precipitado la ruptura definitiva con el presidente y marcado el comienzo de su marginación política.
La respuesta del régimen habría sido apartarlo de los centros de decisión y dejarlo posteriormente abandonado en Madrid. De acuerdo con las fuentes consultadas, las protestas de miembros de la tribu Obuk, que consideraban injusto el trato dispensado al político, llevaron a Constancia Mangue a proporcionarle ayuda económica a espaldas de su esposo. Obiang, por su parte, habría mantenido a Nvé Ngú a la espera de una rehabilitación política que nunca llegó, mediante promesas que, según las fuentes, le transmitía Ricardo Mangue.
Nvé Ngú falleció después de sufrir tres infartos cerebrales, en circunstancias que las fuentes describen como misteriosas, aunque Diario Rombe no dispone aquí de elementos suficientes para establecer una relación entre su muerte y los conflictos políticos que atravesó. Antes de su fallecimiento, Constancia viajó a París para despedirse de su primo. Según el relato trasladado a este periódico, durante aquel encuentro le prometió que cuidaría de sus hijos y que impulsaría el desarrollo urbanístico de Mba Sima, en Akonibe. Este último compromiso nunca se materializó.
Las promesas a sus hijos y las grietas de la familia
Tras la muerte de Nvé Ngú, Constancia Mangue sí intervino en el futuro profesional de sus hijos mellizos. Fernando Nvé Ngú fue nombrado director general del Gabinete Civil de la Presidencia del Gobierno, mientras que Claudio Velásquez Nvé Ngú recibió el encargo de asesorar y asistir a Pastor Hassan Obiang Mangue. Ambos nombramientos parecían confirmar que la primera dama mantenía su compromiso de proteger a la familia de su primo fallecido.
Sin embargo, los cargos y las oportunidades dentro de la Presidencia no eliminaron las tensiones familiares. Durante la etapa de Fernando en el Gabinete Civil, sus enfrentamientos con su tía Constancia eran, según fuentes conocedoras del entorno, un secreto a voces en Malabo. La relación entre ambos mostraba que los vínculos de sangre no impedían los conflictos cuando entraban en juego los intereses y las posiciones de poder.
Pese a esas desavenencias, en Wele-Nzas muchos interpretaban la cercanía de Claudio a Pastor Hassan Obiang Mangue como una señal de protección especial por parte de la familia presidencial. Su trayectoria parecía respaldar esa percepción: había conseguido acceder a un puesto de confianza en el entorno del hijo de la primera dama y, posteriormente, asumir la dirección de una institución pública estratégica gracias a Valentín Ela Maye.
Los acontecimientos posteriores cuestionarían aquella imagen de protección. La proximidad al poder no garantizó la seguridad de Claudio cuando surgieron conflictos con otros sectores del círculo presidencial. Su trayectoria terminó marcada por una vulnerabilidad que recuerda, según las fuentes consultadas, la experiencia de su padre cuando perdió el respaldo político de Constancia Mangue Nsue Okomo.
De la dirección de la ANDGE a la prisión de Black Beach
Claudio dirigió la Agencia Nacional de Desarrollo de Guinea Ecuatorial (ANDGE) desde 2021 hasta mediados de 2026 cuando fue destituido por su primo Teodoro Nguema Obiang Mangue por orden de Constancia Mangue Nsue Okomo. Actualmente permanece encarcelado en Black Beach. Según la información recabada por Diario Rombe, estaría sometido a aislamiento, vejaciones y presiones psicológicas por orden de Constancia Mangue Nsue Okomo.
Sobre el antiguo director pesan presuntas acusaciones de fraude a la Seguridad Social, evasión fiscal, abuso de poder y desvío de fondos. El fiscal general del Estado, Anatolio Nzang Nguema, sostiene que los hechos están siendo investigados. Pero las acusaciones oficiales no agotan las preguntas que rodean su encarcelamiento dentro del entorno de la Tribu Obuk de la que pertenece la primera dama Constancia Mangue Nsue Okomo. Una investigación de Diario Rombe apunta a una posible operación promovida desde el entorno de la oficina del primer ministro, Manuel Osa Nsue Nsua, con la presunta colaboración de Moisés Angue Nso Nchama, quien entonces ocupaba el cargo de delegado del INSESO.
La hipótesis que investigó este periódico es que ambos habrían aprovechado las tensiones entre Claudio y determinados sectores de la familia presidencial para construir un expediente capaz de comprometerlo ante Teodoro Nguema Obiang Mangue y Constancia Mangue Nsue Okomo. El supuesto objetivo habría sido apartar a un antiguo hombre de confianza de Pastor Hassan Obiang Mangue y neutralizar a una persona cuya relación pasada con la esposa de Manuel Osa habría alimentado el resentimiento del entonces primer ministro.
Para comprender cómo habría evolucionado ese conflicto personal hasta convertirse en un caso institucional y penal, es necesario retroceder a 2014, cuando Manuel Osa Nsue dirigía el Banco Nacional de Guinea Ecuatorial (BANGE).
El origen de una venganza pactada a golpe de talonario
El enfrentamiento entre Manuel Osa Nsue y Claudio Velásquez Nvé Ngú se remontaría a 2014, cuando el primero estaba al frente del BANGE. Según fuentes del entorno de Emilio Moyo Avoro en declaraciones a Diario Rombe, actual director general de la entidad, Manuel convocó a Claudio a una reunión privada en la que también participaron varios testigos cuya identidad no ha sido revelada a esta redacción.
El motivo del encuentro, según las fuentes consultadas por Diario Rombe, no habría sido estrictamente profesional, sino personal. Manuel Osa habría descubierto mensajes privados en los que su esposa, Dolores Fernández Valbuena, manifestaba que seguía enamorada de su expareja, Claudio Velásquez Nve Ngu. Según esa versión, el descubrimiento desencadenó una reacción de celos que terminó afectando a la relación entre ambos hombres y a su posterior vínculo profesional.
Durante aquella reunión, Manuel habría exigido a Claudio que rechazara cualquier acercamiento de su esposa y se mantuviera alejado de ella. A cambio, según las fuentes consultadas, utilizó su posición al frente del BANGE para facilitarle un contrato de mantenimiento del archivo bancario situado en la sede de Banapá, tal como aparece en los contratos de mantenimientos de BANGE publicados por Diario Rombe.
El contrato habría comenzado con una remuneración mensual de un millón de francos CFA, posteriormente reducida a 800.000, y una duración prevista de dos años. Sin embargo, según la información recabada por este periódico, la prestación se prolongó durante 10 años.
La situación cambió cuando Manuel abandonó la dirección del BANGE para asumir la jefatura del Gobierno. Claudio perdió entonces el contrato cuando Emilio Moyo llegó a la dirección del Banco. La ruptura puso fin a un vínculo profesional que, según las fuentes, también había estado condicionado por las exigencias personales del entonces director del banco.
A partir de ese momento, los celos de Manuel Osa Nsue Nsua habrían entrado en una nueva fase. Lo que había comenzado como un enfrentamiento marcado por los celos y una relación contractual habría evolucionado hacia una disputa con consecuencias mucho más graves para Claudio. Manuel ya no dirigía el BANGE: desde la jefatura del Gobierno disponía de una posición institucional desde la que, según las fuentes, habría podido ejercer una influencia mucho mayor.
La construcción del expediente: Hermenegildo Mengue y la promesa de la dirección general
Según las fuentes consultadas por Diario Rombe, Manuel Osa Nsue se habría aliado con Moisés Angue Nso Nchama, entonces delegado del INSESO, para obstaculizar el acceso de la ANDGE a los beneficios de la Seguridad Social y promover una serie de actuaciones que terminarían comprometiendo a Claudio. Para ejecutar esa estrategia desde el interior de la institución, ambos habrían recurrido a Hermenegildo Mengue, empleado de la ANDGE y primo de Moisés Angue. Según los testimonios recabados por este periódico, le prometieron la dirección general de la entidad a cambio de su colaboración en la operación.
La promesa habría servido para reclutar a un grupo de empleados próximos a Hermenegildo. De acuerdo con las fuentes, ese grupo elaboró varios escritos con fechas diferentes bajo la supervisión de Manuel Osa y Moisés Angue. Los documentos fueron remitidos a distintas instituciones, entre ellas la Agencia Nacional Anticorrupción, el PDGE, la Defensoría del Pueblo y el Ministerio de Hacienda, Planificación y Desarrollo Económico, dirigido entonces por Iván Bacale Ebe Molina, primo de Claudio.
La circulación de esos escritos habría contribuido a crear la apariencia de una sucesión de denuncias e irregularidades detectadas desde diferentes ámbitos. La finalidad habría sido acumular acusaciones contra Claudio y erosionar su posición institucional. La estrategia, sin embargo, habría encontrado un obstáculo dentro del propio Gobierno: Iván Bacale Ebe Molina.
Iván Bacale, el obstáculo que retrasó la caída de Claudio
La relación entre Manuel Osa Nsue e Iván Bacale Ebe Molina era, según las fuentes consultadas, profundamente conflictiva. Ambos mantenían diferencias sobre la gestión gubernamental y, de acuerdo con los testimonios, la relación familiar de Bacale con Claudio añadía otra fuente de tensión.
«Se llevan fatal», explicó una fuente conocedora de las dinámicas del Gobierno a Diario Rombe. Según su versión, Iván Bacale habría frenado algunas iniciativas de Manuel cuando consideraba que pretendía actuar al margen de los cauces legales. A ello se sumaba el resentimiento que Manuel habría desarrollado al saber que el ministro era primo de Claudio.
Ese enfrentamiento habría dificultado los planes contra el director de la ANDGE y retrasado su caída. La presencia de un familiar de Claudio en una posición ministerial constituía un obstáculo para quienes, según esta investigación, pretendían aislarlo institucionalmente. Pero Manuel habría buscado una vía para sortear esa resistencia: trasladar el conflicto al entorno presidencial, donde la influencia de Iván Bacale resultaba menos determinante.
De la denuncia en la Gendarmería a la prisión de Black Beach
Según las fuentes consultadas, Manuel Osa Nsue y Moisés Angue Nso Nchama habrían impulsado la presentación de una denuncia por parte de Hermenegildo Mengue ante la Gendarmería. Poco después, Claudio fue convocado para prestar declaración. La comparecencia terminó con su detención y posterior traslado a la prisión de Black Beach y Manuel pudo dormir tranquilo.
Algunos empleados de la ANDGE declararon a Diario Rombe que, mientras Claudio permanecía detenido, Hermenegildo ya se presentaba ante sus compañeros como el futuro director general de la institución, pero fue engañado. La actuación de Moisés Angue también habría continuado después de su propia detención en relación con el caso del INSESO. Según las fuentes, desde las dependencias de la Gendarmería se puso en contacto con un capitán de la brigada, también llamado Moisés, para recomendarle que Claudio no fuera puesto en libertad.
La secuencia plantea una cuestión central: ¿respondió la denuncia exclusivamente a una investigación legítima o existió una estrategia previa para apartar a Claudio de la dirección de la ANDGE y mantenerlo detenido?. La respuesta exige examinar el contenido de la denuncia, la cronología de los escritos y las comunicaciones entre las personas señaladas por las fuentes.
La maniobra decisiva: cómo habría implicado a Constancia Mangue y Teodorín
Con Claudio detenido y la denuncia en marcha, Manuel Osa habría dirigido sus esfuerzos hacia la familia presidencial. Según las fuentes consultadas por Diario Rombe, hizo llegar al ministro Iván Bacale, a través de un intermediario cuya identidad esta redacción mantiene en reserva, un mensaje destinado a advertirle de que la correlación de fuerzas en el Gobierno había cambiado. El mensaje, según esa versión, pretendía dejar claro que Manuel estaba dispuesto a demostrar quién ejercía el poder en Guinea Ecuatorial.
Pero el enfrentamiento con Iván Bacale no habría sido su único objetivo. Manuel también habría procurado que las acusaciones contra Claudio llegaran directamente a Teodorín y a su madre, Constancia Mangue Nsue Okomo, aprovechando la relación que mantenía entonces con ambos.
Fue en ese contexto donde, según los testimonios recabados por este periódico, habría introducido un elemento especialmente sensible: las supuestas referencias de Claudio a Pastor Hassan Obiang Mangue. Manuel habría trasladado a la familia presidencial que Claudio utilizaba el nombre de Hassan en conversaciones y comentarios en distintos círculos.
La información, de acuerdo con las fuentes, habría contribuido a irritar a Constancia y a deteriorar la confianza que pudiera mantener en el hijo de su difunto primo. La contradicción es especialmente significativa. Constancia había prometido a Nvé Ngú que cuidaría de sus hijos después de su muerte. Años más tarde, uno de aquellos hijos se encontraba encarcelado y enfrentado a acusaciones que amenazaban con apartarlo definitivamente de la vida pública o posiblemente su muerte. Según las mismas fuentes, Manuel habría aprovechado aquella relación familiar para convertir la desconfianza de la primera dama en un factor decisivo en la caída de Claudio.