![]()
Con el susto aún en el cuerpo. Así se encuentran los más de 400 venezolanos que residen en la provincia de Toledo después de que dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieran distintas zonas de Venezuela. A siete mil kilómetros de distancia, la preocupación ha viajado a través de los teléfonos móviles y los mensajes de WhatsApp, convertidos durante las últimas horas en el principal vínculo con familiares y amigos que viven en Venezuela.
Los seísmos, con apenas 39 segundos de diferencia, han afectado al Caribe venezolano y el centro del país, sobre todo en la zona de Caracas. Por el momento, las autoridades han informado de, al menos, 164 fallecidos y cerca de mil heridos.
La noticia de los seísmos comenzó a circular de madrugada y, desde primera hora de la mañana, los grupos de venezolanos asentados en Toledo se llenaron de mensajes preguntando por familiares.
Roosevelt Fernández, portavoz de la comunidad venezolana en Toledo, es uno de ellos. “Una pequeña parte de mi familia fue afectada en el estado Carabobo, en Valencia, pero gracias a Dios lograron salir del edificio y están a salvo“, explica a La CRónica de Toledo dentro de El Periódico de España.
Desde su vivienda en el barrio de Santa Bárbara, la jornada comenzó siguiendo las últimas informaciones y tratando de localizar a los suyos. “El resto de mi familia se encuentra bien gracias a Dios, espero que no haya casi heridos y mucho menos muertos. Es muy triste lo que está pasando”, lamenta.
“Hay compatriotas que no logran saber nada de su familia”
La preocupación no se limita únicamente a su entorno familiar. Fernández asegura que durante toda la mañana la comunidad venezolana de Toledo ha permanecido en contacto constante para compartir información sobre la situación en las zonas afectadas.
“Tenemos un grupo de WhatsApp y estamos hablando constantemente por el grupo y compartiendo toda la información. Hay varios que no logran saber nada de su familia y están un poco desesperados, pero entre todos nos estamos apoyando y ayudando. Seguimos recibiendo noticias desde todos los sectores o gremios de Venezuela”, señala.
Una de ellas es Carolina Morillo, vecina de Toledo junto a sus hijas y su esposo. “Mis familiares de Caracas están bien, solo asustados. El hermano del padre de mi sobrina estaba trabajando cuando sucedió el terremoto pero está bien, solo que no tiene batería en el teléfono”.
Mientras que la preocupación viene por sus familiares en el estado costero de La Guaira. Allí residen una de sus sobrinas con su madre y hermana. “Están incomunicadas, he intentado hacer llamadas normales y me dice que los números no están registrados”, explica. “No he conseguido aún hablar con ellas y no sé si están bien, nadie de la familia consigue contactar con ellas”.
La incertidumbre es uno de los sentimientos que más se repite entre quienes tienen familiares en las áreas afectadas. Las dificultades para establecer comunicaciones durante las primeras horas posteriores al terremoto han provocado momentos de tensión para muchas familias que viven en España y que dependen de una llamada o un mensaje para confirmar que todo está bien.