Tras la jura de cargo de Manuel Osa Nsue, que marca el inicio de su segundo mandato después de la reciente remodelación gubernamental, el dictador Teodoro Obiang le ha encomendado una misión concreta. Según ha podido saber Diario Rombe a través de fuentes próximas al Primer Ministro, Obiang le ha instruido para recuperar el control del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSESO) y situar en puestos estratégicos a personas de su confianza.
La decisión resulta especialmente significativa porque la denominada remodelación gubernamental apenas ha supuesto cambios sustanciales en la estructura del Ejecutivo. La mayoría de los ministros y altos cargos continúan siendo los mismos que integraban el anterior gobierno encabezado por Manuel Osa Nsue, un gabinete que fue duramente cuestionado por el propio Teodoro Obiang antes de su disolución.
Durante su discurso de disolución, el jefe del Estado reprochó a sus colaboradores no haber ejecutado ni una pequeña parte del programa gubernamental y llegó a cuestionar abiertamente su capacidad de gestión al afirmar que, si no eran capaces de dirigir correctamente un ministerio, difícilmente podrían aspirar a dirigir un gobierno. También denunció la existencia de prácticas de corrupción dentro de la Administración y advirtió de comportamientos que, a su juicio, perjudicaban la acción del Ejecutivo.
Pese a la dureza de aquellas críticas, las principales figuras del gobierno han sido ratificadas en sus puestos o recolocadas en nuevas responsabilidades, manteniéndose prácticamente intacto el núcleo de poder que dirigía el anterior gabinete. Diversos observadores interpretaron además algunas de las declaraciones de Obiang como un mensaje dirigido no solo a sus ministros, sino también a sectores vinculados al vicepresidente Teodoro Nguema Obiang Mangue, en un contexto marcado por las crecientes especulaciones sobre las dinámicas internas de poder dentro del régimen.
Esta decisión refleja un reajuste en los equilibrios de poder dentro del aparato estatal. De acuerdo con las fuentes consultadas, Manuel Osa Nsue cuenta actualmente con un respaldo reforzado por parte del jefe del Estado. Asimismo, recuerdan que el anterior Delegado Nacional del INSESO, Moisés Angué Nso Nchama, actualmente bajo investigación, mantiene una relación cercana con el Primer Ministro, circunstancia que explicaría el interés del Ejecutivo en supervisar la gestión de la institución.
Una solicitud urgente de información: el inicio del proceso
El primer paso de esta actuación institucional se ha materializado a través del Viceprimer Ministro encargado de la Función Pública, Reforma Administrativa y Seguridad Social, Cándido Muatetama Baita. Según la documentación oficial a la que ha tenido acceso Diario Rombe, el ministro firmó un requerimiento con carácter de urgencia el 22 de junio de 2026 en Malabo.
El documento, dirigido a la Delegada Nacional Interina del INSESO, Juana Magdalena Obono Ntutumu Oyana, exigía la remisión antes de las 10:00 horas del martes 23 de junio de diversa información destinada a ser presentada al Primer Ministro. Entre la documentación solicitada figuran: La última nómina firmada por el anterior Delegado Nacional del INSESO, actualmente bajo investigación. Todas las altas y bajas realizadas posteriormente en la nómina, junto con las autorizaciones emitidas por el Consejo de Administración. El registro detallado de las decisiones adoptadas por la Delegación Interina desde su toma de posesión, así como los acuerdos o autorizaciones que las respalden.
Contrataciones bajo revisión y versiones enfrentadas
Más allá del contenido técnico del requerimiento, fuentes próximas al Primer Ministro señalan que la revisión pretende esclarecer diversas actuaciones realizadas durante la gestión interina. Según estas fuentes, la investigación examina posibles contrataciones de familiares y personas vinculadas al entorno de los responsables de la institución. Asimismo, se analiza el nombramiento del esposo de la Delegada Nacional Interina como asesor del INSESO.
Ante estas circunstancias, las responsables interinas habrían sostenido internamente que las decisiones adoptadas contaban con la autorización expresa del Presidente del Consejo de Administración, Eduardo Orobiyi Lajay. Sin embargo, según las mismas fuentes, el propio presidente habría manifestado posteriormente que algunas de las actuaciones le fueron presentadas bajo una información distinta a la que finalmente se ejecutó.
Con este escenario y tras el requerimiento de documentación remitido por el Gobierno, el INSESO se encuentra inmerso en un proceso de revisión interna cuyo alcance podría afectar a la actual dirección interina.
Un lavado de cara sobre un historial de saqueo
No se puede obviar que este repentino afán de fiscalización y «limpieza» en el INSESO llega tras un historial de profundas irregularidades que la opinión pública conoce muy bien. Cabe recordar que el gran escándalo del INSESO explotó precisamente a raíz de las constantes denuncias publicadas por Diario Rombe. En aquellas investigaciones, se desveló una trama en la que tanto el propio Manuel Osa Nsue como su sobrino, Jacinto Nsue Osa, aparecían presuntamente involucrados en el saqueo sistemático del instituto nacional, junto a otros directivos que actuaban bajo las órdenes directas de Manuel.
Aunque varios de esos altos directivos terminaron en la cárcel —donde actualmente se encuentran a la espera de ser juzgados—, el destino de Manuel Osa Nsue fue muy distinto. Consiguió librarse de la prisión gracias a la férrea protección del dictador Teodoro Obiang. Hoy, en un giro tan paradójico como calculado, ese mismo blindaje no solo lo mantiene impune, sino que lo ha catapultado: el dictador le ha entregado ahora poderes absolutos al frente del Gobierno con un objetivo claro, que es servir de contrapeso y enfrentarse directamente a las ambiciones de su hijo, el vicepresidente Teodoro Nguema Obiang Mangue. La actual purga en el INSESO es solo el primer asalto de esta batalla.