El Poder Ejecutivo resolvió reforzar los operativos policiales en áreas de alta violencia mediante el uso de hasta 12 vehículos blindados que serán transferidos por el Ejército en carácter de préstamo. Fuentes militares confirmaron a Diario La R que el Ministerio del Interior recibirá en los próximos días los primeros cuatro vehículos blindados de tipo Cóndor que entregará el Ejército Nacional para apoyar las tareas de patrullaje policial en zonas de alta conflictividad, en el marco de una estrategia de seguridad pública que apunta a reforzar la presencia del Estado en territorios con elevados índices de violencia.
El Ejército emitió en las últimas horas una orden interna, a la cual accedió Diario La R, en cual se “hace saber a la Fuerza, que ante la solicitud de apoyo por parte del Ministerio del Interior (M.I.) y acorde a lo dispuesto por la Sra. Ministra de Defensa Nacional, el Ejército Nacional en lo inmediato, proporcionará a la Dirección General de Operaciones Especiales del M.I., 4 vehículos Blindados RPZ Cóndor a efectos de dotar de una adecuada protección blindada para la realización de sus operaciones”.
Asimismo, en el mensaje interno dirigido a la fuerza se aclara que “no está previsto la participación de Efectivos del Ejército en ninguna tarea a partir de la entrega de los vehículos” y que “previo a esto se brindará capacitación básica de empleo y mantenimiento”.
La decisión fue adoptada por el presidente de la República, Yamandú Orsi, y formalizada mediante un convenio de cooperación entre el Ministerio del Interior y el Ministerio de Defensa Nacional, que habilita el préstamo de uso —o comodato— de hasta 12 vehículos blindados pertenecientes al Ejército para ser utilizados en operativos policiales.
La medida fue anunciada este viernes pasado tras el Consejo de Ministros por el titular del Interior, Carlos Negro, y la ministra de Defensa, Sandra Lazo, quienes enfatizaron que el acuerdo no implica la participación de efectivos militares en tareas de seguridad pública ni representa un proceso de militarización. «Se trata de aprovechar los recursos del Estado para proteger a los policías que trabajan en los territorios más complejos», sostuvo Negro.
Inicialmente, el gobierno había evaluado la posibilidad de impulsar una ley específica para habilitar el uso de vehículos militares en tareas de apoyo a la seguridad pública. Sin embargo, finalmente se optó por un mecanismo administrativo basado en la figura jurídica del préstamo de uso, prevista tanto en el Código Civil como en la normativa militar vigente. La resolución autoriza la firma de un convenio mediante el cual el Ministerio de Defensa pone a disposición del Ministerio del Interior hasta doce vehículos blindados de distintas características operativas.
La decisión evita así la necesidad de un trámite parlamentario y permite una implementación más rápida de la medida, considerada prioritaria dentro del Plan Nacional de Seguridad Pública.

Los primeros elegidos: los blindados Cóndor
Tras consultas técnicas realizadas entre ambas carteras y el Ejército Nacional, el gobierno resolvió iniciar el operativo con cuatro vehículos blindados TBP UR-425 RPZ 4×4 «Cóndor», una plataforma ampliamente conocida por las Fuerzas Armadas uruguayas. La elección implicó descartar inicialmente el empleo de los vehículos Mamba, donados por Estados Unidos en el marco de la Iniciativa Global de Operaciones de Paz (GPOI), debido a restricciones internacionales sobre su utilización.
Los Mamba fueron entregados para operaciones de paz bajo acuerdos de uso final (End Use Monitoring), lo que habría obligado a renegociar con Washington las condiciones para emplearlos en tareas de seguridad interna. A ello se suma que Naciones Unidas considera a esos vehículos parte de la capacidad operativa que Uruguay mantiene disponible para eventuales despliegues internacionales. Por estas razones, las autoridades optaron por plataformas ya disponibles en territorio nacional y sin condicionamientos externos. No obstante, además de los vehículos Cóndor, el Ejército Nacional dispone de otras plataformas blindadas que podrían eventualmente ser utilizadas en tareas de apoyo a la seguridad pública. Entre ellas se encuentran los blindados suizos Mowag, actualmente empleados en unidades mecanizadas; los rusos Vodnik; y los históricos transportes brasileños EE-11 Urutu. Cada uno presenta características operativas diferentes en cuanto a movilidad, protección, capacidad de transporte y dimensiones. Sin embargo, factores logísticos, restricciones internacionales y criterios de adecuación al entorno urbano llevaron a priorizar inicialmente el empleo de los vehículos Cóndor.
Blindados para proteger a la Policía
El ministro Carlos Negro insistió en que el objetivo central de la medida es reforzar la seguridad de los efectivos policiales que operan en barrios con alta presencia del crimen organizado y elevados niveles de violencia armada. Los vehículos serán utilizados exclusivamente por personal policial especialmente capacitado para su conducción y operación.
No obstante, el convenio prevé que, en casos excepcionales y transitorios, puedan intervenir conductores militares bajo el régimen de comisión de servicio, siempre subordinados operativamente al Ministerio del Interior. Las unidades no portarán el armamento original de uso militar.
Según supo Diario La R, las ametralladoras pesadas y otros sistemas de combate serán desmontados antes de su incorporación al patrullaje urbano, limitando su función exclusivamente al transporte protegido y apoyo táctico de los operativos policiales. «Lo que se incorpora son vehículos, no capacidades militares», subrayaron tanto Negro como Lazo.
La decisión reabrió el debate sobre el papel de las Fuerzas Armadas en el apoyo a la seguridad pública.
Actualmente, el ordenamiento jurídico uruguayo ya contempla dos ámbitos específicos de participación militar en tareas vinculadas a la seguridad interior. Por un lado, la Ley Nº 19.677 habilita desde 2018 el despliegue militar en una franja de hasta 20 kilómetros de la frontera terrestre para apoyar el combate al narcotráfico, el contrabando y otros delitos transnacionales. Por otro, la Ley Nº 18.717 autoriza desde 2010 la participación militar en tareas de custodia perimetral y control de accesos en establecimientos penitenciarios.
En ambos casos, el Parlamento definió expresamente competencias, límites y responsabilidades. El nuevo esquema no modifica esas competencias ni amplía las funciones constitucionales de las Fuerzas Armadas, sostienen las autoridades, sino que constituye una cooperación logística entre organismos del Estado.
Seguridad: más policías y patrullaje focalizado
La incorporación de los blindados forma parte de un paquete más amplio de medidas de seguridad que el gobierno incluirá en el proyecto de Rendición de Cuentas que ingresará al Parlamento el próximo 30 de junio. Según informó el ministro Negro, se prevé la creación de 300 nuevos cargos policiales, destinados principalmente a Montevideo y el área metropolitana.
El plan también contempla la adquisición de nuevos vehículos policiales, motocicletas, comisarías móviles y equipamiento tecnológico, incluyendo sistemas biométricos y nuevos dispositivos de vigilancia y control territorial. El objetivo es fortalecer la presencia del Estado en las zonas con mayor incidencia delictiva y avanzar en la estrategia de patrullaje focalizado prevista en el programa «Más Barrio».
La utilización de blindados militares por parte de la Policía representa una decisión de alto impacto político y simbólico.
Para el gobierno, constituye una herramienta excepcional destinada a proteger la vida de los funcionarios policiales y recuperar el control territorial en áreas particularmente afectadas por la violencia.
Para algunos especialistas en seguridad, en tanto, el desafío estará en garantizar que el empleo de estos recursos se mantenga estrictamente dentro de parámetros policiales y no derive en una ampliación progresiva de la participación militar en asuntos de seguridad interna.
Mientras continúa el debate, los primeros cuatro vehículos Cóndor ya se preparan para ingresar a las calles, convirtiéndose en una imagen inédita para la seguridad pública uruguaya contemporánea.

Los Cóndor: cuatro décadas de servicio y experiencia en misiones de paz
Los vehículos blindados TBP UR-425 RPZ 4×4 «Cóndor» constituyen una de las plataformas más emblemáticas del Ejército uruguayo y acumulan más de cuatro décadas de servicio operativo tanto en territorio nacional como en misiones internacionales de paz.
Diseñados por la firma alemana Thyssen Henschel y fabricados por Henschel Wehrtechnik GmbH, los Cóndor fueron adquiridos por Uruguay en 1981, convirtiéndose en el primer vehículo blindado utilizado por las Fuerzas Armadas uruguayas en operaciones internacionales. Uruguay posee actualmente unas 55 unidades de este modelo, lo que lo convierte en el segundo mayor operador mundial de estos vehículos después de Malasia. El blindado está construido sobre componentes del reconocido camión alemán Unimog, lo que facilita significativamente su mantenimiento y el acceso a repuestos disponibles en el mercado civil.
Su motorización está compuesta por un motor Mercedes-Benz diésel turboalimentado de seis cilindros, capaz de desarrollar una potencia de aproximadamente 228 caballos de fuerza.
El vehículo pesa unas 12,5 toneladas, supera ligeramente los seis metros de longitud y puede alcanzar velocidades de hasta 100 kilómetros por hora en carretera. Una de sus características distintivas es su capacidad anfibia. Gracias a una hélice orientable ubicada en la parte posterior del casco, puede desplazarse sobre el agua a velocidades cercanas a los 10 kilómetros por hora. En materia de protección, el blindaje del Cóndor resiste impactos de proyectiles calibre 7,62 milímetros en los laterales y munición calibre .50 en la parte frontal. Las versiones utilizadas por el Ejército uruguayo incluyen transporte blindado de personal, puestos de comando, talleres móviles y ambulancias blindadas.
Durante décadas, estos vehículos participaron en operaciones de paz de Naciones Unidas en Mozambique, Angola y la República Democrática del Congo, donde demostraron elevados niveles de confiabilidad y resistencia operativa.