La corrupción en Guinea Ecuatorial ya no es solo que alguien se quede con un dinero; es un cáncer que está robando el futuro de toda una nación. Es increíble escuchar a Teodoro Obiang Nguema Mbasogo decir un día que «aquí no hay corrupción» y, al día siguiente, reconocer que «todos los que tienen dinero es porque lo han robado del Estado». Esa contradicción demuestra que no hay ninguna intención de cuidar el dinero de los trabajadores, sino de repartirse el botín. El ejemplo más claro de este descaro es el INSESO, un organismo encargado de gestionar el sistema de seguridad social, afiliando trabajadores y gestionando prestaciones sociales. En lugar de poner a los mejores profesionales para cuidar la seguridad social, el presidente pone a su propia familia.
El nombramiento de la hija del dictador, María Luisa Obiang Mangue Saw (Doris), como Delegada Regional en torno a junio de 2022 fue un golpe cruel para todos los asegurados. El pasado de María Luisa Obiang Mangue Saw por el Puerto de Bata como Directora Adjunta, está lleno numerosos escándalos y mala gestión. En cualquier otro país, María Luisa Obiang Mangue Saw estaría dando explicaciones ante un juez. Aquí, su padre, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, la premia dándole las llaves de la caja donde se guardan los ahorros de los jubilados y los fondos para las medicinas del Policlínico Doctor Loeri Comba, un hospital que nació con la promesa de ser el centro de salud clave para los trabajadores asegurados del Instituto de la Seguridad Social. Sin embargo, su único mérito es el apellido.
El INSESO, secuestrado por las redes de nepotismo de Mongomo
Como ocurre en numerosas instituciones públicas de Guinea Ecuatorial, el Gobierno vuelve a fracasar en el Instituto Nacional de Seguridad Social al colocar al frente de la entidad a directivos incapaces —o sin voluntad— de someterse a normas reales de transparencia y rendición de cuentas. Los mecanismos diseñados para proteger los fondos públicos han sido sustituidos, una vez más, por redes de favoritismo, lealtades personales y reparto de poder entre círculos próximos a Mongomo.
La destitución del expresidente del Consejo de Administración, Manuel Nsue Osa Nsua, y de la directiva encabezada por Moisés Angue Nso Nchama no significó el fin de la corrupción ni del nepotismo que durante años han degradado el INSESO. Fue, simplemente, la continuidad del mismo modelo de desorden, opacidad y clientelismo que ha convertido la institución en un botín político.
El nombramiento de Eduardo Orobiyi Lajay como presidente del Consejo de Administración del INSESO —cargo que además compagina con sus funciones en el CNDES como responsable del sector social y sanitario— no pasa de ser una fachada institucional para aparentar normalidad.
Quienes realmente controlan hoy el Instituto de la Seguridad Social son la directora regional, María Luisa Obiang Mangue Saw, conocida como Doris, y su entorno más cercano. A través de su psicóloga de confianza, Juana Magdalena Obono Ntutumu Oyana, nombrada delegada nacional interina, han convertido la institución en una estructura al servicio de intereses personales y de la colocación de allegados. Bajo el mando de Doris y Juana Magdalena Obono Ntutumu, el INSESO ha dejado de funcionar como un organismo de protección social para convertirse en una oficina de empleo reservada para amigos, familiares y personas afines al círculo de poder.
“Elías Ibuprofeno”: un masajista al mando de la vida y la muerte en el INSESO
En apenas dos semanas, la nueva directiva del INSESO ha convertido la institución en una agencia de colocación al servicio de sus intereses. Han inflado la nómina con una avalancha de nuevos contratos, incluyendo personas que ni siquiera se presentan a trabajar, disparando el gasto público de manera irresponsable. Mientras tanto, el nuevo presidente del Consejo de Administración, Eduardo Orobiyi Lajay, actúa como un simple títere de la cúpula de Mongomo. Los propios empleados describen así la situación: “Orobiyi no manda nada; es un figurante que solo firma lo que Doris y Juana Magdalena le ordenan para ajustar cuentas con sus enemigos”.
Para rematar este proceso de destrucción institucional, la nueva cúpula ha impuesto el polémico nombramiento de Elías Nzo Ela Nchama. Miembro de la asociación Hijos de Obiang, Nzo regresó de Cuba con formación básica como masajista y, posteriormente, se presentó como fisioterapeuta para incorporarse a la selección nacional de fútbol.
Su paso por el Nzalang Nacional estuvo rodeado de críticas y cuestionamientos sobre su preparación profesional. En redes sociales y en el entorno deportivo se le conoce satíricamente como “Elías Ibuprofeno”, debido a las acusaciones de que recurría constantemente al ibuprofeno como solución para cualquier lesión o dolencia. Jugadores denunciaron que su falta de conocimientos en anatomía, fisiología y patología ponía en riesgo la salud de los deportistas. Sin embargo, en un sistema donde la lealtad política pesa más que la competencia profesional, Nzo no fue apartado, sino ascendido a director general de Medicina Deportiva y Antidopaje.
Ahora, contra toda lógica médica y administrativa, la nueva cúpula del INSESO ha nombrado a “Elías Ibuprofeno” jefe del Servicio Médico del Policlínico Loeri Comba y, además, representante personal en INSESO del presidente del Consejo de Administración, Eduardo Orobiyi Lajay. “Es una vergüenza nacional”, denuncian funcionarios del instituto. Para muchos trabajadores y profesionales sanitarios, colocar a una persona cuestionada por su falta de preparación clínica al frente de un hospital estratégico no solo representa una grave irresponsabilidad, sino también un riesgo directo para la seguridad de los pacientes y un desprecio hacia los verdaderos profesionales de la salud de Guinea Ecuatorial.