El pasado 8 de septiembre, Diario Rombe publicó la primera entrega de esta investigación bajo el título: «Alejandro Ndong Micó, hermano de Milagrosa Obono, se embucha 665,4 millones al año en 4 contratos de mantenimiento pagados por la Tesorería a través de NATA G.E. S.L. y MIRAMAX G.E. S.L.». En aquella entrega, Diario Rombe reveló en exclusiva cómo Alejandro Ndong Micó Angüe aparece al frente de NATA G.E. S.L. y MIRAMAX G.E. S.L., dos sociedades que acaparan contratos de mantenimiento financiados con fondos públicos. En conjunto, las cuatro adjudicaciones documentadas representan un desembolso de 55,45 millones de XAF mensuales (665,4 millones anuales).
El vínculo familiar no es un detalle menor. Mientras estas empresas adjudicaban contratos con el Estado, su hermana, Milagrosa Obono Angüe, ocupaba cargos clave en la administración financiera del país: en 2015 asumió la Secretaría de Estado encargada de la Tesorería General y, posteriormente, fue nombrada ministra delegada de Hacienda, Presupuestos y Planificación Nacional. Fuentes públicas confirman que ejerció como máxima responsable de la Tesorería General durante dicho periodo.
Los registros societarios, la adjudicación reiterada de fondos públicos y la relación directa entre las empresas beneficiarias y la familia de la ex secretaria de la Tesorería dibujan un patrón sistemático que exige una revisión exhaustiva. Mientras Alejandro figura como el rostro empresarial, Milagrosa operaba en el núcleo de la administración de los recursos del Estado.
La cuestión central de esta segunda entrega es determinar cómo MIRAMAX pasó de acaparar contratos de mantenimiento periódico a adjudicarse proyectos de obra pública valorados en miles de millones de francos CFA.
El salto de los contratos de mantenimiento a las obras multimillonarias
MIRAMAX G.E. S.L., constituida el 12 de agosto de 2016 con un capital social de 5.000.000 XAF, comenzó ofreciendo servicios de mantenimiento, videovigilancia y telecomunicaciones a diversos organismos estatales. Sin embargo, los registros de GEProyectos correspondientes a 2025 sitúan a la firma al frente de obras públicas de una escala económica radicalmente distinta.
El primer proyecto figura bajo el impreciso e indeterminado concepto de «Construcción de varias escuelas», con una asignación presupuestaria de 1.000 millones de XAF. La ambigüedad de la formulación hace imposible verificar cuántos centros educativos abarca, en qué localidades se han levantado o si la obra llegó a ejecutarse. Del mismo modo, resulta opaco bajo qué criterios de verificación la Tesorería General del Estado —entonces dirigida por la propia Milagrosa Obono— habría autorizado y ordenado desembolsos millonarios para un concepto tan ambiguo y carente de fiscalización pública.
Sin embargo, esta cifra queda en segundo plano frente al contrato asignado en Oyala, el gran símbolo de la corrupción y el desfalco en la megalómana y semivacía capital administrativa del país. En este enclave —donde altos cargos del Gobierno y miembros de la familia del régimen se sumaron a un lucrativo reparto de adjudicaciones públicas que en muchos casos nunca superaron el 50 % de ejecución—, el entramado familiar también echó raíces.
Documentación interna de GEProyectos consultada por Diario Rombe asigna a MIRAMAX G.E. S.L. un presupuesto de 5.000 millones de XAF para el «Proyecto de terminación y urbanización de 1.000 viviendas en la ciudad de Oyala». La cifra plantea serios interrogantes: en un proyecto salpicado históricamente por la opacidad y los incumplimientos, no existe constancia ni garantías públicas de que estas 1.000 viviendas hayan sido realmente ejecutadas o finalizadas en 2025, o si se trata de un nuevo desembolso millonario para una obra inexistente.
Así, una misma entidad combina la facturación recurrente por mantenimiento y servicios tecnológicos con la adjudicación de grandes infraestructuras estatales. Sumados ambos proyectos —las escuelas y la urbanización de viviendas en Oyala—, el volumen de estas dos obras asciende a 6.000 millones de XAF.