A finales de los años noventa, durante un viaje de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo a Gabón, el entonces presidente gabonés, Omar Bongo Ondimba, le presentó al empresario y banquero libanés Kassem Hjeij. Aquel encuentro acabaría teniendo consecuencias en el sector de la construcción de Guinea Ecuatorial. El empresario libanés, la familia Bongo y la familia Obiang terminaron vinculados a una misma estructura empresarial que se convertiría en una de las principales constructoras del país: La Société Équato-Guinéenne de Bâtiment, conocida como SEGUIBAT SA.
Fundada en 2002 con un capital social declarado de 1.000 millones de francos CFA, SEGUIBAT se convirtió en una pieza relevante de los intereses empresariales vinculados a las dos familias presidenciales. La sociedad no sólo reunió capitales relacionados con los Bongo y los Obiang, sino que también situó al clan libanés de Kassem Hjeij en una posición estratégica dentro de la estructura empresarial.
ABAYAK SA y los Obiang, en el centro del accionariado
Un informe de auditoría sobre las participaciones de Delta Synergie, elaborado por el despacho francés Fénéon & Delabrière Associé a petición de los descendientes de Omar Bongo Ondimba, describe la distribución accionarial de SEGUIBAT SA. Según ese documento, Delta Synergie SA, vinculada a la familia Bongo, y ABAYAK SA, el holding asociado al Presidente de la República de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, la Primera Dama de la República de Guinea Ecuatorial, Constancia Mangue Nsue Okomo y su hijo, el Vicepresidente de la República de Guinea Ecuatorial, Encargado de la Defensa y Seguridad del Estado, Teodoro Nguema Obiang Mangue, controlaban cada una el 45 % del capital. El 10 % restante correspondía a Kassem Hjeij.
La estructura dejaba a las dos familias presidenciales con el 90 % de las participaciones de la constructora, mientras el empresario libanés conservaba una participación minoritaria, pero estratégica. ABAYAK SA se situaba así en el centro de una sociedad en la que los intereses empresariales de la familia Obiang coincidían con los de la familia Bongo y los de un socio con conexiones en el mundo de los negocios y las finanzas.
En 2006, según el informe público que recoge declaraciones atribuidas a Rasseck Bourgi, entonces identificado como abogado de Kassem Hjeij, Delta Synergie SA cedió su participación a ABAYAK SA. El mismo documento atribuye a esa operación una compraventa acompañada de un supuesto pago de entre 2.500 y 3.000 millones de francos CFA en Libreville, realizado por una delegación ecuatoguineana encabezada por una persona identificada como M. Mangue.
La operación habría concentrado en ABAYAK SA la participación que hasta entonces correspondía a la sociedad vinculada a los Bongo. Para los intereses empresariales de la familia Obiang, esa concentración reforzaba el peso de su holding en SEGUIBAT y su posición dentro de una de las compañías constructoras vinculadas a los grandes proyectos públicos del país.
Kassem Hjeij y la dirección de los negocios
La implantación de SEGUIBAT en Guinea Ecuatorial se produjo en 2003. Constancia Mangue Nsue Okomo figuró al frente del Consejo de Administración y el fallecido paraguayo Juan Pablo Romero, entonces administrador de ABAYAK SA, asumió la dirección general. Sin embargo, los documentos a los que ha tenido acceso Diario Rombe identifican también a Kassem Hjeij como director general de SEGUIBAT y como representante legal de la sociedad en el momento de su inscripción. La documentación permite situar al empresario libanés en una posición relevante dentro de la organización y dirección de la constructora.
Con el paso de los años, SEGUIBAT pasó a formar parte de un entramado de grandes empresas constructoras en el que también figuraban ECOCSA, SOMAGEC, General Works, SOGECO y Arab Contractor, sociedades que, según la documentación objeto de esta investigación, contaban con ABAYAK SA como socio local principal. Diario Rombe ha documentado la relevancia de estas compañías en la contratación pública y su presencia en proyectos de infraestructuras financiados con recursos estatales.
En ese entramado, el empresario libanes Kassem Hjeij consolidó su posición como socio y hombre de confianza de la familia Obiang. Su presencia permitió que miembros de su familia asumieran responsabilidades en sociedades vinculadas a los negocios de ABAYAK. El resultado fue una estructura en la que la propiedad de las participaciones y la gestión cotidiana de determinadas empresas quedaban en manos de personas pertenecientes a los círculos empresariales de las familias implicadas.
Entre los nombres destacados de esa estructura de libaneses al servicio de los Obiang figura Aly Kassem, sobrino de Kassem Hjeij. Según la información recopilada por Diario Rombe, Aly Kassem —primo del heredero de Kassem Hjeij, quien ocupa también la dirección general de Seguibat— ocupa el cargo de director general adjunto de SEGUIBAT SA y dirige también Multiservicios Lea y SOS Mantenimiento 7/24 S.L.U., dos sociedades vinculadas al grupo ABAYAK a los que el Estado adjudica suculentos contratos públicos.
La trayectoria de SEGUIBAT permite observar cómo confluyeron tres elementos: la participación de la familia Obiang a través de ABAYAK SA, la relevancia de la constructora en el sector de las infraestructuras y la incorporación de miembros del clan Kassem a puestos de dirección en sociedades relacionadas con el holding.
Millones del Tesoro Público para las obras vinculadas al clan
Los registros oficiales de las obras adjudicadas a SEGUIBAT SA permiten examinar la dimensión económica de los negocios de la constructora y su relación con el Grupo Abayak SA. La documentación identificada hasta ahora por Diario Rombe recoge contratos, facturas y liquidaciones correspondientes a proyectos de gran envergadura, desde recintos militares y salas de conferencias hasta urbanizaciones, instalaciones presidenciales y edificios institucionales, cuyas obras pasan posteriormente a ser propiedad de Abayak Inmobiliaria.
Diario Rombe ha identificado hasta ahora 15 proyectos y conceptos de facturación asociados a la constructora, sin perjuicio de otros contratos y pagos que todavía no han podido ser documentados. El listado permite reconstruir la magnitud de las operaciones, aunque es necesario distinguir entre el importe inicial de cada contrato, las facturas emitidas, las liquidaciones y las cantidades efectivamente pagadas.
Sin embargo, el negocio no termina con la construcción ni con el pago de las obras por parte del Estado. Según la documentación que examina Diario Rombe, estos inmuebles pasan posteriormente a formar parte de la cartera inmobiliaria vinculada a ABAYAK Inmobiliaria SA, subsidiaria del Grupo ABAYAK encargada de gestionar los activos inmobiliarios del entramado empresarial. De acuerdo con la investigación, el mecanismo permite que bienes construidos con fondos públicos queden bajo la gestión de una sociedad vinculada a los intereses privados de la familia Obiang y que el propio Estado tenga que pagar por el uso de determinadas instalaciones.
Palacios, cuarteles y salas de conferencias: el rastro de los contratos
Entre los proyectos de mayor importe figura la construcción de la Villa del Parlamento de la CEMAC, cuyo contrato, firmado el 15 de noviembre de 2012, ascendía a 19.134.544.294 francos CFA. A esta operación se sumó la construcción, urbanización y amueblamiento de la Sala de Conferencias de Añisok, contratada el 26 de junio de 2019 por 12.357.292.000 francos CFA.
La infraestructura militar también ocupa un lugar destacado en la relación de obras. El 15 de noviembre de 2012 se firmó el contrato para construir el cuartel militar de la Fuerza Aérea de Mongomeyen por 9.968.629.265 francos CFA. Años después, el 28 de mayo de 2018, se registró otro contrato por idéntico importe para la construcción del cuartel de la Fuerza Aérea de Bata.
El 15 de noviembre de 2012 concentró además otras tres operaciones de gran cuantía: la construcción de la Sala de Conferencias Militar de Bata, en Nkoa Ntoma, por 8.052.935.000 francos CFA; la construcción de la Sala de Conferencias del cuartel Acacio Mañé Ela, en Malabo, por otros 8.052.935.000 francos CFA; y la urbanización del cuartel militar de Ekuku, por 8.000 millones de francos CFA.
Facturas millonarias para instalaciones presidenciales e institucionales
El 18 de febrero de 2014 se registró el contrato de urbanización de las villas del Parlamento de la CEMAC, por 4.914.006.312 francos CFA. A este proyecto se suman varias facturas vinculadas a instalaciones institucionales y presidenciales: el vallado y su ampliación en la Presidencia de Mongomo, por 3.172.614.746 francos CFA; el aparcamiento R+2 de Mongomo, por 2.337.221.910 francos CFA; y las obras de vías interiores y exteriores, imbornales, muro de contención, vallado de hormigón y espacios verdes del Palacio de Evinayong, por 2.107.772.973 francos CFA.
El listado incluye también la factura por la urbanización del Centro de Conferencias de Evinayong, por 2.000 millones de francos CFA; la construcción y rehabilitación de la Cárcel Central de Bata, con electrificación, vallado y cámaras de control, contratada el 8 de mayo de 2013 por 1.151.865.939 francos CFA; la rehabilitación del anfiteatro de Ebibeyin, por 480.337.770 francos CFA; y la instalación de una estación de servicio en el Palacio de Mongomo, facturada al Estado por 86.319.597 francos CFA.
A estas operaciones se añade el proyecto del Palacio Presidencial de Oyala, cuyo importe, según la documentación que debe precisarse en el expediente correspondiente, supera los 100.000 millones de francos CFA. Por su dimensión económica, este proyecto merece un análisis independiente que permita identificar el importe contractual, las modificaciones presupuestarias, los pagos realizados y las empresas que intervinieron en su ejecución.
La pirámide presidencial: 1,15 millones de euros
La presencia de SEGUIBAT en proyectos financiados con recursos públicos también quedó reflejada en la construcción de una pirámide en la Presidencia del Gobierno de Guinea Ecuatorial, inspirada en la del Museo del Louvre de París. En una investigación publicada el 26 de abril de 2017, Diario Rombe informó de que el proyecto había sido presupuestado en 1.150.000 euros.
La empresa alemana MERO-TSK International GmbH & Co. KG debía suministrar la estructura de acero y el techo acristalado, mientras que SEGUIBAT se encargaría de su montaje. El expediente recogía también el reintegro de una garantía de 287.500 euros tras el incumplimiento del plazo de entrega.
En un país donde los recursos públicos deberían responder a las necesidades colectivas, la ciudadanía tiene derecho a conocer quién decidió las adjudicaciones, si existió competencia real, cuánto costó cada proyecto y qué controles se aplicaron. Cuando una sociedad contratista cuenta entre sus accionistas con un holding vinculado a quienes ejercen el poder, la transparencia no es una opción: es una exigencia fundamental de rendición de cuentas.