¿Como era Bolívar? En un famoso informe enviado a Madrid, el jefe realista plasmó la que quizás sea la definición técnica más perfecta del genio militar bolivariano
II
Rafael Marrón González
“Bolívar, en una sola palabra, es la cabeza de todo este monstruo; tiene una constancia a prueba de todo contratiempo; nada le desanima; cuando es batido, piensa ya en la venganza; lo pierde todo y vuelve a aparecer con un nuevo ejército… Es un hombre superior a todos los que le rodean; es el alma de la revolución”. En el histórico encuentro del 27 de noviembre de 1820 en Santa Ana de Trujillo, Murillo escribe: “Bolívar me pareció un hombre extraordinario, lleno de grandes miras, de una viveza genial, de una facilidad de expresión que admira… El momento en que nos abrazamos fue el más grato de mi vida”, así plasmó el jefe realista Pablo Morillo la que quizás sea la definición técnica más perfecta del genio militar bolivariano
Dejó atrás una última frase lapidaria que resume la frustración y la admiración que le inspiraba el Libertador, dirigida a quienes en la corte de Madrid minimizaban la guerra americana: “Dadme un Bolívar y cien mil llaneros, y os pongo la Europa a los pies”.
Bolívar según Henry L. Ducoudray-Holstein
El retrato de Simón Bolívar trazado por el general franco-alemán Henri Louis Villaume Ducoudray-Holstein representa la antítesis de la iconografía heroica y sacralizada que domina la historia oficial.
Publicada en sus polémicas Memorias de Simón Bolívar (1829-1830), esta descripción física y psicológica constituye una de las visiones más críticas, descarnadas y abiertamente hostiles escritas por un contemporáneo del Libertador.
Ducoudray- Holstein es un extraño personaje cuya participación en la lucha americana resulta confusa. Se sabe que fue un mercenario y que era hijo de un pastor protestante. Llegó a América en 1814, afirmando ser oficial del ejército francés; asimilado al ejército de la Unión en Cartagena, participó como Jefe del Estado Mayor en la Expedición de Los Cayos, con el grado de Coronel. Fue uno de los firmantes del Acta de Villa del Norte, en Margarita, que reconocía a Bolívar como Jefe Supremo.
A finales de 1816 se retiró del ejército y se radicó a Los Cayos. Publicó en Boston un libro que tituló “Memorias de Simón Bolívar” en el cual expresaba su resentimiento contra El Libertador. “Simón Bolívar mide cinco pies y cuatro pulgadas de estatura, su rostro es enjunto, de mejilla hundidas, y su tez pardusca y lívida; los ojos, ni grandes ni pequeños, se hunden profundamente en las órbitas; su cabello es ralo. El bigote le da un aspecto sombrío y feroz, particularmente cuando se irrita. Todo su cuerpo es flaco y descarnado. Su aspecto es el de un hombre de 65 años Al caminar agita incesantemente los brazos. No puede andar mucho a pie y se fatiga pronto. Le agrada tenderse o sentarse en la hamaca. Tiene frecuentes y súbitos arrebatos de ira, y entonces se pone como loco, se arroja en la hamaca y se desata en improperios y maldiciones contra cuantos le rodean. Le gusta proferir sarcasmos contra los ausentes, no lee más que literatura francesa de carácter liviano, es un jinete consumado y baila valses con pasión. Le agrada oírse hablar, y pronunciar brindis le deleita. En la adversidad, y cuando está privado de ayuda exterior, resulta completamente exento de pasiones y arranques temperamentales. Entonces se vuelve apacible, paciente, afable y hasta humilde. Oculta magistralmente sus defectos bajo la urbanidad de un hombre educado en el llamado beau monde, posee un talento casi asiático para el disimulo y conoce mucho mejor a los hombres que la mayor parte de sus compatriotas” (…) “El General Bolívar en su aspecto exterior, en su fisonomía, en todo su comportamiento nada tiene de característico o imponente. Sus maneras, su conversación, su conducta en sociedad, nada tienen de extraordinario, nada que llamara la atención de quien no lo conociese. Al contrario, su aspecto exterior predispone en su contra. Todo él es flaco y desmedrado…”.
A diferencia de los relatos de otros oficiales extranjeros (como Daniel Florencio O’Leary o Guillermo Miller), que veían en la delgadez y vivacidad de Bolívar la estampa de un genio nervioso y atlético, Ducoudray-Holstein utiliza un lenguaje que raya en la caricatura despectiva para restarle toda dignidad militar.
Este testimonio, aunque marcadamente sesgado por el despecho y la animadversión personal, posee un enorme valor historiográfico: es el ejemplo perfecto de la «leyenda negra» antibolivariana y sirvió de fuente principal para otros ensayos críticos de la época en Europa, incluyendo la infame biografía que Carlos Marx escribió sobre Bolívar en 1858 para la New American Cyclopedia.
Bolívar describe a Ducoudray Holstein
Perú Delacroix narra en su Diario de Bucaramanga que Bolívar le expresó su opinión sobre este personajillo: «Ducoudray Holstein me conoció en Cartagena en el año de 15, y después de la evacuación de aquella plaza, se me presentó en los Cayos cuando yo estaba preparando mi primera expedición para la Isla de Margarita: yo lo admití, porque entonces todos los que se presentaban para ayudarme eran los bien venidos; lo puse en el Estado Mayor, pero nunca tuve confianza en él para nombrarlo mi edecán; por el contrario, tenía una idea bien poco favorable de su persona y de sus servicios, pues me lo figuraba como una especie de caballero de industria que había venido a engañarme con falsos despachos, porque me habían asegurado que los que había presentado no eran suyos. Poco permaneció Ducoudray con nosotros, se retiró y me hizo un verdadero placer». Diario de Bucaramanga.
Bolívar según Daniel Florencio O´Leary
O´Leary fue uno de los sesenta y siete voluntarios británicos que se embarcaron para participar en la Guerra de Independencia venezolana en noviembre de 1817, y que constituyeron el cuerpo de los Húsares Rojos en Venezuela. Alcanzó el grado de General de Brigada. En 1818, estando al servicio del general Páez, pide a su superior, el coronel Henry C. Wilson, conspirador contra la autoridad del Libertador, que lo licencie para ir a Angostura. Bolívar lo recibe y lo incorpora a su Guardia de Honor. Fue edecán del Libertador durante los últimos meses de su vida. Recopiló y ordenó parte de los archivos de Bolívar, publicados con el título de “Memorias del General O´Leary”, incluyendo la correspondencia con Manuela Sáenz, lo que la salvó para la historia: “Bolívar tenía la frente alta pero no muy ancha y surcada de arrugas desde temprana edad -indicio del pensador- Pobladas y bien formadas las cejas; los ojos negros, vivos y penetrantes; la nariz larga y perfecta; tuvo en ella un pequeño lobanillo que le preocupó mucho, hasta que desapareció en 1.820 dejando una señal casi imperceptible. (…) La distancia entre la nariz a la boca era notable. Los dientes blancos, uniformes y bellísimos, cuidábalos con esmero; los ojos muy vivos, las orejas bien formadas, grandes y bien puestas; el pelo negro, fino y crespo, lo llevaba largo en los años de 1818 a 1821 en que empezó a encanecer y desde entonces lo usó corto. (…) Su estatura es de cinco pies, seis pulgadas inglesas (1,65). (…) La piel morena y algo áspera. (…) Su aspecto, cuando estaba de buen humor, era apacible, pero terrible cuando irritado; el cambio era increíble. (…) Bolívar tenía siempre buen apetito, pero sabía sufrir hambre como nadie. (…) Hacía mucho ejercicio. Nunca he conocido a nadie que soportase como él las fatigas. (…) En el alcance de la vista y en lo fino del oído no lo aventajaban ni los llaneros. (…) Grande siempre, éralo en mayor grado en la adversidad”.
A la muerte de Bolívar, O´Leary escribe, como homenaje, “El retrato moral de Simón Bolívar en doce pinceladas”:
1. Noble y rico por nacimiento, la naturaleza le dotó con un genio capaz de todo, listo, enérgico, emprendedor.
2. Su cuerpo participó de su actividad moral. Educado como caballero, su instrucción era brillante. Siendo católico, respetó todos los cultos y sectas.
3. La razón le hizo amar la filosofía: la filosofía a la justicia. 4. La revolución de su patria le proporcionó campos de batalla. Su valor le consiguió el mando del ejército: la victoria le brindó la del Estado. Entonces fue cuando desplegó la fuerza de su genio, consolando al nuevo mundo y asombrando al viejo con el brillo de sus espléndidos talentos.
5. Jefe absoluto del Estado, disponía de su tesoro; y siempre fue pobre. Ídolo del ejército, participaba con el soldado de sus peligros y fatigas; y conservaba la disciplina. Querido del pueblo, obedeció como ciudadano a la ley.
6. El desprendimiento, el desinterés, la virtud en él parecían instinto. Su pasión dominante era la ambición: su ambición la gloria; su gloria el hacer bien.
7. Esa gloria era la amante que cortejó, la deidad que idolatraba -una sed que la fortuna no pudo saciar, ni la desgracia apagar.
8. Desdeñó la corona que sus hazañas merecían, porque en aceptarla se asemejaba a Napoleón; y no se contentó con libertar a su patria, porque Washington había hecho otro tanto: recorrió nuevas regiones para fundar a Bolivia y dar libertad al Perú.
9. La infancia de su carrera fue favorecida de la fortuna y no se corrompió. Siguieron desastres y le encontraron superior a ellos. Su alma era siempre la misma, noble, generosa, erguida.
10. Vencedor o vencido, en Boyacá o en La Puerta, en su patria, o prófugo en el destierro, en Caracas o en Haití, la constancia era su fe, la libertad su esperanza.
11. Para realizar esa esperanza, sueño encantador de su juventud, no perdonaba los medios, cualesquiera que fuesen. Los sentimientos del hombre, cedieron a los del patriota; y sobre las aras de la necesidad sacrificó su filantropía, aceptando la guerra a muerte. Mas apenas él triunfó selló la independencia de su país; enjugando con el laurel de la victoria las lágrimas de la sensibilidad, el ilustre vencedor, monopolizando la generosidad, por toda venganza dictó la regularización de la guerra.
12. Libre Colombia por su espada y constituida por su virtud. El jefe. El Héroe. EL LIBERTADOR, por única recompensa pidió el título de “Buen Ciudadano». Continuará.

EL AUTOR es escritor, poeta, historiador, docente y comunicador social. Autor de varios libros. Es, además, el presentador oficial del noticiero estelar de Washington TV.
@RafaelMarronG