La gestión de residuos continúa consolidándose como uno de los principales desafíos ambientales para Costa Rica.
El aumento en la generación de desechos y las dificultades para manejarlos adecuadamente han llevado tanto a hogares como a empresas a replantear la forma en que separan, procesan y disponen sus residuos.
En ese contexto, Grupo Empresarial RABSA impulsa iniciativas enfocadas en la valorización de materiales mediante su Parque de Valorización de Residuos (PVR), una operación orientada a reducir el impacto ambiental y promover una gestión más sostenible.
Bajo el lema “Todo junto es basura, separado es un recurso”, la compañía procesa al mes aproximadamente 125 toneladas de material valorizable, que pasan por distintas etapas de clasificación y almacenamiento antes de ser enviadas a otros gestores autorizados para la creación de nuevos productos.
“La empresa siempre ha buscado proteger el ambiente y, como parte de ese compromiso, brindar una gestión integral de residuos. Entendemos que no todo es basura, sino que existen distintos tipos de residuos. Por ello, buscamos ampliar la gama de servicios que anteriormente ofrecíamos, lo que dio paso a la creación del Parque de Valorización de Residuos, un espacio orientado a promover una gestión más responsable y sostenible de los desechos”, señaló Belkys Talavera Gutiérrez, analista de residuos valorizables de Grupo Empresarial RABSA.
Entre los materiales que se reciben dentro del parque destacan botellas plásticas, latas de aluminio, papel, cartón y diferentes tipos de envases que pueden reincorporarse a procesos de aprovechamiento.
El funcionamiento inicia con la recolección realizada con los camiones de caja seca de la empresa, que visitan tanto hogares como clientes privados y comercios.
Posteriormente, los residuos son trasladados hasta el PVR, donde ingresan a una zona de descarga.
Una parte importante del proceso depende de la separación previa que realizan algunos usuarios desde la fuente, lo que facilita la clasificación posterior dentro de la planta.
Luego, los residuos pasan por bandas transportadoras, donde colaboradoras de la compañía realizan una separación manual según el tipo de material.
Después, los residuos valorizables son almacenados temporalmente antes de ser entregados a otros gestores autorizados, quienes en su mayoría exportan el material para su valorización.
La empresa opera desde 1994 y actualmente brinda servicios en comunidades como Quepos, Alajuela, Barva, Heredia y Belén, además de atender clientes privados.
Parte del respaldo operativo de la compañía se sustenta en certificaciones internacionales como ISO 9001:2015, ISO 14001:2015 e ISO 14064:2019, además del Galardón Bandera Azul Ecológica en la categoría de Cambio Climático.
“Para nosotros es fundamental trabajar siempre en favor del ambiente y mantener altos estándares de calidad en nuestros servicios. En ese sentido, estas normas y certificaciones nos ayudan a fortalecer los procesos de mejora continua. Nuestro objetivo es seguir evolucionando constantemente, innovar y mejorar cada día”, comentó Talavera.
Además de la operación técnica, la empresa también mantiene un enfoque importante en educación ambiental y capacitación comunitaria.
Parte de sus esfuerzos busca enseñar a clientes y comunidades la importancia de separar correctamente los residuos desde el origen.
“La capacitación juega un papel muy importante, ya que buscamos concientizar tanto a la población como a nuestros clientes sobre la correcta separación de residuos. Al final de cuentas, desde el momento en que se generan los residuos, estos deben separarse según su tipo para poder aprovecharlos de mejor manera, facilitar su valorización y disminuir el impacto ambiental”, indicó Talavera.
Incluso, dentro de materiales como el plástico, existen distintos tipos de resinas y composiciones que determinan si pueden valorizarse o no, ya que el reciclaje depende de las tecnologías con las que cuente cada país.
Por esa razón, la correcta separación desde los hogares y empresas se convierte en un elemento clave para mejorar el aprovechamiento de residuos y disminuir el impacto ambiental asociado a su disposición final.
Con este modelo de gestión, Grupo Empresarial RABSA se posiciona como una alternativa clave para reducir el impacto ambiental y avanzar hacia una cultura de consumo más responsable.