El uso de inteligencia artificial (IA) está transformando la forma en que las personas trabajan, analizan información y toman decisiones dentro de las organizaciones.
Sin embargo, especialistas advierten que utilizar herramientas como ChatGPT, Gemini o Claude por simple prueba y error no necesariamente garantiza resultados eficientes o confiables. La diferencia comienza a estar en quienes saben comunicarse estratégicamente con estos sistemas y convertirlos en herramientas reales de productividad.
Ante este escenario, la Universidad Fidélitas lanzó el curso Uso Estratégico de Ingeniería de Prompting en IA, dirigido a profesionales de cualquier área que busquen desarrollar habilidades para utilizar inteligencia artificial de forma más estructurada, precisa y eficiente.
De hecho, las competencias vinculadas con inteligencia artificial y alfabetización tecnológica figuran entre las de mayor crecimiento hacia el 2030, según el reporte Future of Jobs 2025 del World Economic Forum.
En este contexto, el dominio de herramientas de IA comienza a dejar de verse como un complemento dentro del perfil profesional y pasa a consolidarse como una competencia cada vez más esperada por las organizaciones.
“Esta habilidad puede convertir a una persona en un profesional más eficiente y adaptable frente a los cambios tecnológicos que ya están transformando todas las industrias”, explicó Wilberth Molina, decano de la Facultad de Ciencias de la Computación de la Universidad Fidélitas.
IA más allá de la prueba y error
La ingeniería de prompting, es decir, la capacidad de comunicarse estratégicamente con sistemas de inteligencia artificial se está convirtiendo en una habilidad transversal para profesionales de distintas áreas.
Quienes dominan estas herramientas pueden automatizar tareas repetitivas, acelerar análisis, organizar información compleja, generar documentos con mayor rapidez y explorar soluciones con más agilidad.
No se trata de reemplazar el criterio humano, sino de potenciarlo mediante herramientas que permiten mejorar productividad y optimizar procesos.
Muchas personas todavía utilizan estas herramientas mediante prueba y error, sin contar con metodologías claras que les permitan obtener resultados consistentes y aplicables en entornos profesionales.
“Este curso desarrolla competencias transferibles y sistemáticas que permiten generar resultados más precisos, eficientes y profesionales”, señaló Molina.
Formación práctica y accesible
El curso tiene una duración de 24 horas distribuidas en cuatro semanas y está diseñado para personas sin experiencia previa en tecnología.
La formación está dirigida a profesionales de áreas como negocios, educación, salud, ingeniería, comunicación, derecho y administración, entre otras disciplinas.
“El enfoque del curso es accesible, práctico y multidisciplinario, permitiendo que profesionales de diferentes áreas puedan integrarlo fácilmente en su trabajo diario”, agregó Molina.
Entre los contenidos se incluyen diseño de instrucciones efectivas para IA, uso adecuado de contexto, generación de textos y síntesis, evaluación crítica de respuestas y aplicación ética de estas herramientas.
Además, el programa busca que los participantes comprendan por qué una instrucción funciona y cómo ajustarla para mejorar los resultados obtenidos.
Para quienes ya utilizan herramientas de inteligencia artificial de manera autodidacta, el curso ofrece una estructura metodológica que permite aplicar conocimientos de forma más estratégica dentro del entorno profesional.
A medida que la inteligencia artificial se integra en más áreas de trabajo, la capacidad de utilizar estas herramientas con criterio, método y pensamiento crítico comienza a marcar diferencias entre perfiles profesionales en un mercado laboral cada vez más competitivo y digitalizado.