El nuevo sistema de aterrizaje instrumental (ILS, por sus siglas en inglés) permitirá que las aeronaves puedan operar con mayores niveles de seguridad y precisión durante condiciones meteorológicas adversas, especialmente cuando existen bancos de niebla o escasa visibilidad, una situación relativamente frecuente durante el invierno uruguayo.
Sin embargo, la puesta en funcionamiento total del sistema debió realizarse de manera gradual debido a un factor que poco tiene que ver con la tecnología instalada: la disponibilidad de controladores aéreos suficientes para operar el nuevo procedimiento durante las 24 horas del día. Precisamente esa situación fue analizada en la Comisión de Defensa Nacional del Senado, donde comparecieron el subsecretario de Defensa Nacional, Joel Rodríguez, en ejercicio del ministerio, junto a autoridades de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia). Durante la instancia parlamentaria, Rodríguez explicó que el aeropuerto continúa funcionando con normalidad y que el sistema ILS ya puede utilizarse, aunque todavía con restricciones horarias derivadas exclusivamente de la disponibilidad de personal capacitado para cubrir todos los turnos necesarios.
Las autoridades del Ministerio de Defensa consideran que el sistema constituye una herramienta estratégica para fortalecer la conectividad aérea del país, favorecer el desarrollo del turismo, mejorar la logística internacional y consolidar la posición del Aeropuerto de Carrasco como uno de los principales centros aeroportuarios de la región.
En ese sentido, Rodríguez fue enfático al señalar que el Gobierno comparte plenamente la necesidad de que el sistema funcione a su máxima capacidad lo antes posible y reconoció que las compañías aéreas esperan con expectativa que la nueva tecnología quede plenamente disponible. La principal dificultad no reside en el funcionamiento del equipamiento sino en las exigencias operativas que supone el nuevo procedimiento.
Cuando el aeropuerto opera bajo condiciones normales, la torre puede funcionar con dos controladores. Sin embargo, durante procedimientos de baja visibilidad habilitados por el ILS resulta imprescindible contar con tres operadores simultáneamente.
La explicación técnica fue desarrollada por el director nacional de Aviación Civil, brigadier general Alejandro Trujillo, quien señaló que en esas circunstancias el controlador deja de trabajar con referencias visuales directas y debe coordinar todas las operaciones mediante instrumentos, comunicaciones, luces de pista y múltiples sistemas de apoyo. Esa carga adicional de trabajo incrementa considerablemente el nivel de exigencia y obliga a incorporar un tercer controlador para mantener los márgenes de seguridad operacional establecidos por los análisis de riesgo realizados por Dinacia. Rodríguez sostuvo que el criterio no responde a una decisión política sino a evaluaciones técnicas realizadas por la autoridad aeronáutica nacional.
«Cada aeropuerto presenta características diferentes y los procedimientos no son automáticamente trasladables de un país a otro», explicó durante la comparecencia parlamentaria.
Una situación heredada
Uno de los principales argumentos desarrollados por el subsecretario fue que la actual escasez de controladores responde a una planificación insuficiente realizada durante los últimos años.Según explicó posteriormente, entre 2018 y comienzos de 2025 no se abrieron cursos de formación de nuevos controladores aéreos, pese a que esa capacitación demanda aproximadamente dos años de preparación antes de que un funcionario pueda incorporarse efectivamente a la operativa.
A ese período formativo debe agregarse posteriormente una etapa de entrenamiento específico en la torre donde el controlador desempeñará sus funciones, proceso que también requiere varios meses adicionales.
Para Rodríguez, el problema no radica únicamente en disponer de cargos presupuestales.
«Con vacantes no se opera un aeropuerto; se opera con personas formadas y habilitadas», resumió al explicar que la previsión debió comenzar prácticamente al mismo tiempo que se resolvió instalar el nuevo sistema ILS.
Actualmente, el Instituto de Entrenamiento Aeronáutico desarrolla un nuevo curso de formación cuyos egresados podrían incorporarse entre abril y mayo del próximo año, una vez culminado el proceso de capacitación práctica requerido por la normativa internacional.
Mientras se completa ese proceso de incorporación de nuevos funcionarios, el Ministerio de Defensa trabaja en una solución transitoria que permita ampliar la cobertura del sistema durante los próximos meses.
La propuesta consiste en reorganizar turnos, retenes y mecanismos de convocatoria de los actuales controladores. Según explicó Rodríguez, las conversaciones con el colectivo de controladores se desarrollan en un clima de cooperación y no obedecen a un conflicto sindical.
Por el contrario, sostuvo que los trabajadores han realizado aportes técnicos durante todo el proceso de implementación.
Uno de los momentos centrales de la comparecencia parlamentaria estuvo marcado por el intercambio entre las autoridades del Ministerio de Defensa y el senador Javier García, quien advirtió que la demora en la operativa plena del nuevo ILS podría afectar la conectividad aérea del país, reducir su competitividad, perjudicar al turismo e incluso llevar a algunas compañías a privilegiar otros destinos de la región.
En declaraciones posteriores, el subsecretario Joel Rodríguez respondió uno por uno a esos cuestionamientos y sostuvo que el escenario descrito por el exministro no se corresponde con la información que maneja actualmente la cartera.
«De ninguna manera hemos recibido señales de que las compañías estén evaluando abandonar Uruguay», afirmó.
Rodríguez explicó que las aerolíneas sí han manifestado interés en que el sistema entre plenamente en funcionamiento. Incluso recordó que recientemente trascendieron manifestaciones públicas de empresas que evalúan ampliar su presencia en Uruguay.
«Las compañías analizan permanentemente sus costos y su rentabilidad; eso ocurre en cualquier parte del mundo. Pero la información que nosotros tenemos no permite afirmar que exista un riesgo inmediato para la conectividad del país», sostuvo.

«No existe un conflicto sindical»
Otro de los aspectos sobre los cuales Rodríguez buscó marcar diferencias fue la interpretación acerca del relacionamiento entre el Ministerio y los controladores aéreos.
Durante la discusión parlamentaria se planteó que la implementación parcial del sistema respondía a un conflicto sindical o a que la autoridad aeronáutica había cedido capacidad de decisión a la organización que representa a los trabajadores. El subsecretario rechazó categóricamente esa interpretación.
Explicó que no existe ninguna medida gremial que esté afectando la operativa del aeropuerto. «Esta administración no demoniza a los trabajadores ni a sus organizaciones. Son funcionarios altamente especializados y entendimos razonable escuchar los aportes técnicos que realizaron durante la implementación de un sistema completamente nuevo para el país», señaló. Al mismo tiempo subrayó que todas las decisiones continúan siendo adoptadas por la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia), que mantiene intacta su condición de autoridad aeronáutica.
Defensa descarta recurrir a militares para operar el ILS
La propuesta del exministro de Defensa y actual senador Javier García de recurrir a personal de la Fuerza Aérea para atender eventuales dificultades derivadas de la escasez de controladores aéreos abrió uno de los principales debates durante la comparecencia parlamentaria.
García planteó que otros países utilizan personal militar para cumplir esas funciones y sostuvo que esa podría ser una alternativa para evitar que el funcionamiento del nuevo sistema ILS dependa de eventuales dificultades operativas de los controladores civiles. La iniciativa recibió el respaldo del senador nacionalista Sergio Botana, quien incluso manifestó disposición a impulsar las modificaciones legales que fueran necesarias para facilitar una solución transitoria.
Sin embargo, el Ministerio de Defensa descartó esa posibilidad por razones estrictamente técnicas.
El subsecretario Joel Rodríguez explicó que la condición de militar no implica poseer la certificación exigida para desempeñarse como controlador aéreo. Recordó que la formación requiere aproximadamente dos años de capacitación específica, seguida por varios meses de entrenamiento práctico en la torre donde el funcionario desarrollará sus tareas, conforme a los estándares establecidos por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
Rodríguez indicó además que actualmente la Fuerza Aérea cuenta únicamente con tres controladores militares plenamente habilitados, todos destinados al aeropuerto de Durazno, por lo que trasladarlos tampoco resolvería la situación de Carrasco.
En declaraciones posteriores, el jerarca sostuvo que la alternativa fue analizada por el Ministerio al inicio del proceso, pero quedó descartada.