El 10 de enero de 1807, Bolívar desembarca en el puerto de Charleston, Carolina del Sur.Durante seis meses visita varias ciudades de ese país: Boston, Nueva York, Filadelfia y Washington.
Rafael Marrón González
XI
Hipoteca una remesa de añil y se marcha a los Estados Unidos
El 13 de abril de 1806 se registra en la prefectura de policía de París, lo que era obligatorio, como comerciante, nacido en Caracas y residente en el Nº 63 de la “rue de la Loi”.
El 21 de junio le escribe a su amigo Alexandre Dehollain, en francés, quien le envía el 21 de julio, 2.400 libras, suma considerable para entonces, en calidad de préstamo a cuenta de unas remesas de añil.
En octubre de 1806 desde Hamburgo, por ser ciudad libre en la Europa en guerra contra Napoleón, Bolívar se embarca para los Estados Unidos, y entre el 1º y el 10 de enero desembarca en el puerto de Charleston, Carolina del Sur. Durante seis meses visita varias ciudades de ese país, Boston, Nueva York, Filadelfia y Washington.
Retorna a Caracas y a su bucólica vida campesina
En junio de 1807 regresa a Caracas y se dedica, a pesar de lo que su Juramento romano implicaba, a administrar tranquilamente sus haciendas, a iniciar los trámites para la venta, en 1.500 pesos, de su hacienda Seuse a don Pedro Machado, y a la instalación de una empresa de fabricación de añil. Para este último proyecto necesitó abrir un camino por las tierras de Nicolás “El Diablo” Briceño, hacendado conocido por sus intemperancias y mal carácter, aunque su apodo provenía de haberse disfrazado de diablo cuando niño para una representación escolar. Briceño se negó a permitirlo, lo que originó un largo litigio de los que eran comunes por cualquier nimiedad en la colonia.
Participa en política pero de bajo perfil
Aunque, en menor grado que su hermano Juan Vicente, también participa en las reuniones políticas donde se analizan la noticias recibidas de España, gobernada por el torpe Carlos IV, absurdamente uncido al carro de Napoleón y humillado por los ingleses en Trafalgar.
También se analiza en esas reuniones el fracaso de la expedición de Miranda, hecho del que se enteró Bolívar estando en Francia, y debemos pensar que Bolívar sería el único defensor del Precursor, porque éste no gozaba de ninguna simpatía entre los caraqueños y además estaba prohibido mencionar siquiera su nombre so pena de prisión.
Y trabaja para la Corona
En enero de 1808 Bolívar recibe su ascenso a Capitán de Milicias, lo que nos refleja la confianza de las autoridades españolas que lo designan, en 1809, Justicia Mayor del Valle de Yare, cargo que acepta y desempeña con diligencia.
Es decir que Bolívar fue funcionario activo de la corona española en Venezuela, igual que Andrés Bello y tantos otros patriotas posteriores.
El grito de libertad en la voz de un mantuano
En 1808 se realiza la Conspiración de los Mantuanos, que encabezaron un movimiento para constituir una Junta de Gobierno que rigiese los destinos de la Capitanía General de Venezuela a raíz de los sucesos de Bayona, pero no para independizarse sino para preservar los derechos del rey abdicante. Pero un grito solitario, el primigenio de libertad en todo el subcontinente, hizo pensar al gobernador que la cosa era más seria de lo que el documento presentado por los mantuanos refería. Este grito fue el del capitán de milicias, retirado, Manuel Matos Monserrate, quien a viva voz expresaba por las calles de Caracas:
«Ha llegado el momento en que los americanos gocemos de nuestra libertad. Es necesario que salgamos de todos los españoles y solo quedemos los criollos». Por esta acción fue detenido, el 27 de julio, y conducido a las bóvedas de La Guaira. Fue el primer patriota de la emancipación venezolana.
Los mantuanos querían una junta para defender los derechos de Fernando VII
El documento que los conspiradores presentan al gobernador exige la creación de una «junta suprema con subordinación a la soberanía del Estado, mientras regresa al trono nuestro amado Fernando VII». Los hermanos Bolívar, que gozaban de todo el aprecio del Gobernador Juan de Casas, y que se negaron a firmar el Memorial por no compartir los términos en que fue redactado. Por eso no figuran entre los que posteriormente fueron juzgados y confinados a sus haciendas, ni se tomó contra ellos ninguna previsión. Tampoco figuran los hermanos Bolívar en los sucesos del 19 de abril, aunque posteriormente se incorporan decididamente.
Un Capitán general entre dos aguas
El Capitán General debía obedecer al nuevo rey de España José Bonaparte, aunque en su fuero interno se mantuviera leal a la corona española, porque, además de la legalidad oficial de la transferencia del poder a los franceses, y la ratificación de su cargo por el nuevo gobierno, el cobarde Fernando VII, voluntariamente o bajo presión, había escrito a Napoleón, el 22 de julio de aquel año: «Yo, mi hermano y mi tío damos a Vuestra Majestad Imperial la más sincera enhorabuena por la satisfacción que habrá tenido en que su hermano ocupe ya el trono de España».
Por ello, descubierta la conjura, en lugar de prisión y muerte como aconteció en 1799, los implicados, que ostentaban los principales apellidos de Caracas, son confinados a sus propiedades rurales. Y aunque algunos fueron apresados y se les siguió juicio, fueron absueltos, y el único que se envió preso a España fue Antonio Fernández de León, que regresaría investido como marqués de Casa León.
El marqués de Casa León, un oportunista en la historia
Este personaje se debatió toda su vida entre la conspiración y los juramentos de lealtad al rey. Siempre logró que unos y otros le creyeran. Y al final de su vida, a pesar de haber ocupado cargos bajo todos los gobiernos realistas, recibió, hasta su muerte en Puerto Rico, por instrucciones de El Libertador, una pensión de parte de María Antonia Bolívar. La actuación de este oportunista, licenciado en Derecho, comenzó en 1777 cuando el intendente José de Ábalos lo nombró Fiscal de Hacienda; en 1797, descubierta la conspiración de Gual y España, fue nombrado Oidor Honorario para perseguir a Manuel Gual y embargarle sus bienes. En 1808 es uno de los firmantes del documento de los mantuanos, por esto es detenido y enviado a España de donde, como hemos visto, regresa como marqués; regresa a Caracas y la Junta del 19 de abril lo nombra Presidente del Tribunal de Apelaciones, Alzada y Recursos, cargo al que renuncia en septiembre del mismo año; en 1812 gana la confianza de Miranda, urgido de amigos, y es designado Director General de las Rentas de la Confederación, y procede a organizar la economía y el abastecimiento del ejército y de la población de la naciente República; posteriormente es comisionado por Miranda para negociar la capitulación con Monteverde; al ser restaurado el régimen, para congraciarse con los nuevo dueños, trata inútilmente de demostrar la responsabilidad de Miranda en la «sustracción de dineros del tesoro de Su Majestad» y delata a los que participaron en la conjura para implantar la nueva República, lo que facilita la detención y asesinato de los patriotas; Monteverde lo nombra Intendente del Ejército y Real Hacienda; en 1813 Monteverde huye y Bolívar entra a Caracas y Casa León firma la capitulación a nombre de los realistas, y es designado Director de las Rentas del Estado, en lugar de fusilarlo por traidor; en julio de 1814 entra Boves a la ciudad, asesina a los patriotas que no habían emigrado y le confiere al marqués el cargo de Jefe Político de la provincia.
Cuando llega Morillo en 1815, lo embarca para España para que responda ante un tribunal de sus actuaciones al lado de los patriotas, sale absuelto y regresa para ocupar el cargo de Jefe Político de Venezuela por decisión de Miguel de La Torre.
Al triunfar definitivamente la revolución emigra a Curazao y el rey se niega a contestarle un memorial donde le pide protección. Y la recibe nada menos que del jefe insurgente al que había traicionado. Continuará.

EL AUTOR es escritor, poeta, historiador, docente y comunicador social. Autor de varios libros. Es, además, el presentador oficial del noticiero estelar de Washington TV. @RafaelMarron