El expresidente Julio María Sanguinetti rechazó de forma categórica la versión que sostiene que en 1987 habría intervenido para impedir que el también exmandatario Tabaré Vázquez –de filiación socialista yse convirtiera en candidato a la presidencia de la Asociación Uruguaya de Fútbol. En una breve entrevista concedida a Diario La R, Sanguinetti afirmó que se trata de “una vieja leyenda urbana” y aseguró que no tuvo ningún tipo de participación en aquella definición.
El semanario Búsqueda –en base a un artículo de Caras y Caretas del año 2004- publica este jueves que fue Sanguinetti –entonces presidente de la República- quien impartió la directiva que recibió el, en ese momento, presidente de Peñarol, el contador José Pedro Damiani, quien a su vez transmitió a su delegado en la AUF, Ricardo Scaglia, de no votar a Vázquez para presidente. El semanario sostiene que también hay otra versión que indica que el rechazo se basó en “no poner al mando de la AUF a alguien muy enfrentado a Nacional y Peñarol”.
“En primer lugar, se presume que el doctor Vázquez era poco menos que un candidato impuesto o con una enorme chance, cosa que no era así. Era un tema abierto, como pasa siempre en la Asociación, y yo no me intervine en nada”, señaló el exmandatario al ser consultado sobre los hechos ocurridos en 1987.
“Ni Washington Cataldi ni yo teníamos alguna situación personal con el doctor Vázquez, al revés. Cataldi tenía una muy buena relación con Vázquez porque incluso habían trabajado juntos en el Mundialito del 80, donde integraron la comisión organizadora y Vázquez fue el tesorero”, recordó.
En ese sentido, subrayó que la narrativa que vincula a actores políticos con una supuesta operación para definir la conducción del fútbol uruguayo no se corresponde con los hechos. “No había ninguna situación de tipo personal. Lo que sí es verdad es que por aquel entonces tanto Peñarol como Nacional intentaban lograr que la presidencia estuviera en manos de gente que pudiera de algún modo digitar ellos o representar mejor sus intereses”, explicó. A su vez rechazó que ello implique injerencias directas del poder político en las decisiones de la Asociación. “Ese sí era el tema. Eso es lo que recuerdo. Ahora, yo personalmente de esto nada. Es una leyenda que la instalaron en su tiempo y se repite. Como siempre, las tesis conspirativas tienen mucho más atracción que la realidad”, afirmó. Consultado sobre el vínculo entre fútbol y política, el expresidente sostuvo que ha sido históricamente “de ida y vuelta”.
“A veces el fútbol promovió algunas figuras, a veces algunas figuras promovieron el fútbol. Muchos clubes iban a buscar a la figura política para que les significara un lobby mayor”, señaló. Como ejemplo, mencionó casos históricos vinculados a clubes como Club Atlético Cerro y Rampla Juniors Fútbol Club, donde dirigentes políticos tuvieron roles de cercanía o influencia. Sanguinetti también recordó su propia participación en la vida dirigencial del fútbol. “Yo fui dirigente a pedido de Cataldi. Me llamó y me dijo: ‘te preciso para la elección’. Y ahí quedé como secretario general del club por varios años (1976-1981, durante la presidencia de Cataldi)”, afirmó, en referencia a su vínculo con estructuras internas del fútbol uruguayo.
Peñarol y la selección uruguaya
Respecto al presente de Club Atlético Peñarol, el exmandatario evitó involucrarse en la interna política del club, aunque reconoció un escenario de competencia electoral en desarrollo. “Está en una perspectiva electoral que se avecina competitiva. Si bien Ruglio tiene sus apoyos, también hay mucha protesta en la afición y eso seguramente canalizará otro tipo de propuesta”, señaló. “Yo personalmente no estoy envuelto en ninguna candidatura. Soy presidente honorario, trato de actuar con la mayor prudencia del caso”, indicó.
En lo deportivo, Sanguinetti fue crítico con la actualidad de los grandes del fútbol uruguayo. “Hoy los equipos nuestros son todos muy frágiles. Tanto Peñarol como Nacional son equipos muy frágiles. No retenemos los jugadores, se van muy jóvenes”, sostuvo. Consultado por un eventual pronóstico para el Mundial, fue contundente: “Lo peor que se puede hacer es el pronóstico. Uno siempre tiene la esperanza de que a Uruguay le vaya bien”.