Dentro de la vasta descendencia de Teodoro Obiang Nguema, existe un círculo privilegiado de familiares que goza del afecto ciego del dictador. Esa impunidad los sitúa por encima del resto de los guineanos: hagan lo que hagan, destruyan lo que destruyan o abusen de su poder en beneficio propio o de sus allegados, jamás responderán ante la justicia mientras Obiang siga en el poder.
Ese es el caso de su nieto, Tommy Lorenzo Mba Obono, hijo de Cecilia Obono Ndong Nchama —actual embajadora en Ghana— y del fallecido exalcalde de Malabo, Gabriel Mba Bela (Angabi). El linaje no acaba ahí: por vía materna, Tommy es nieto de la difunta Agustina Nchama Nguema Mbasogo (Omumuan), hermana mayor del dictador y expresidenta de Grupo Omomuan Construcciones S.A., firma agraciada con millonarias adjudicaciones públicas.
Esa filiación ha sido el billete directo de Tommy a los puestos más estratégicos del régimen, clave para que el clan controle el reparto de los contratos de mantenimiento del Estado. Su periplo institucional comenzó en agosto de 2016, cuando Obiang lo trajo de España para nombrarlo cajero delegado de la Tesorería General en la Región Continental.
Allí permaneció hasta 2022, año en que fue ascendido a director general de Servicios de Mantenimiento y Conservación de Inmuebles Propiedad del Estado en la Presidencia. A pesar de los sonados escándalos de corrupción que salpican a su departamento y de las constantes quejas del sector empresarial, la pasada semana fue ratificado en el cargo.
En la práctica, Tommy Lorenzo no solo supervisa los inmuebles públicos y coordina las inspecciones técnicas; él diseña, adjudica y despacha la lista de contratos directamente con su abuelo para garantizar que familiares, colaboradores y acólitos del régimen reciban su cuota. Una vez validado el reparto, él mismo autoriza los expedientes y los tramita ante la Tesorería General para su cobro.
Sin embargo, en este engranaje de favoritismo, Tommy ha ido un paso más allá: utiliza su poder para beneficiar a su círculo íntimo, a sus propias empresas fantasmas y a su familia directa. Es aquí donde emerge la figura de su madre, Cecilia Obono Ndong Nchama, pieza central de esta trama de contratos de mantenimiento que Diario Rombe saca a la luz y que constituye uno de los principales mecanismos del régimen para saquear las arcas públicas.
Dos contratos
La línea que separa la gestión pública del saqueo patrimonial desaparece por completo al cruzar los expedientes de la Dirección General de Servicios de Mantenimiento y Conservación de Inmuebles Propiedad del Estado. Al frente de este departamento se encuentra Tommy Lorenzo Mba Obono, pero los beneficiarios finales de los fondos públicos exponen una cruda radiografía de corrupción, abuso de poder y tráfico de influencias: entre las firmas adjudicatarias figuran dos sociedades directamente vinculadas a su madre, Cecilia Obono Ndong Nchama, actual embajadora de Guinea Ecuatorial en Ghana.
Se trata de Multiservicios Ceon SL y APCIGE SL, dos entidades que, según los datos preliminares recabados por Diario Rombe en el Registro Mercantil, sitúan a la diplomática como su representante legal y beneficiaria. El primer expediente ilustra la magnitud del desvío: un contrato de 85 millones de francos CFA mensuales para el «pintado de señalización horizontal en las calles y carreteras de las ciudades de Bata, Mongomo, Ebebeyin y Evinayong».
La beneficiaria oficial es Multiservicios Ceon SL, operando a través de una cuenta bancaria designada en CCEIBANK. Si se proyecta durante los doce meses, este único contrato sangra las arcas públicas en 1.020 millones de francos CFA al año. Los datos del Registro Mercantil revelan que la sociedad fue constituida el 11 de septiembre de 2013 y que la propia Cecilia Obono figura como representante legal; un emporio personal cuyo nombre, de forma burda, lleva impresas las iniciales de su propio nombre y apellidos.
El segundo golpe al erario público llega de la mano de APCIGE SL, encargada del servicio de catering del Hospital de Malabo. La cifra consignada asciende a 28,8 millones de francos CFA mensuales, lo que equivale a 345,6 millones de francos CFA al año. Según las comprobaciones en el Registro Mercantil, esta mercantil fue constituida el 16 de enero de 2013 y sitúa, de nuevo, a Cecilia Obono Ndong Nchama como su representante legal.
En conjunto, este entramado de corrupción institucionalizada supone un desembolso obsceno de 113,8 millones de francos CFA cada mes, elevando la cifra a la astronómica cantidad de 1.365,6 millones de francos CFA al año.
La paradoja que indigna a cualquier ciudadano es insostenible: mientras Cecilia Obono cobra un sueldo del Estado para representar oficialmente a Guinea Ecuatorial en Ghana, las sociedades bajo su control absorben los contratos públicos del circuito de mantenimiento que gestiona y firma su propio hijo.