La “Asociación Patriótica 14 de Abril de Homenaje Permanente a los Caídos en Defensa de las Instituciones Democráticas y de la Libertad” realizó el martes su tradicional acto en la Plaza de la Democracia en Montevideo en recuerdo a los efectivos y civiles caídos ese día del año 1972, en una ceremonia marcada por un fuerte tono crítico hacia el sistema político y judicial.
El evento contó con la presencia de los expresidentes Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle Herrera, quienes se ubicaron de pie en primera fila apoyados en sus respectivos bastones, junto a un público integrado mayoritariamente por militares retirados, entre los cuales estaba el teniente general en situación de retiro Raúl Mermot. También participaron representantes del Foro Libertad y Concordia, organización que nuclea a militares retirados y civiles que promueven la liberación de uniformados procesados por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.
El discurso central estuvo a cargo de Daniel García Pintos, exdiputado del Partido Colorado y presidente de la Asociación Patriótica, quien historió el surgimiento del colectivo, hace 21 años, al tiempo que cuestionó con dureza al Poder Judicial, al gobierno actual y al anterior.
García Pintos recordó que la organización nació en 2005, tras la decisión del entonces presidente Tabaré Vázquez de anular un decreto que establecía homenajes oficiales a las víctimas de la violencia política previa al golpe de Estado. “Fue un acto de rebeldía”, afirmó, al rememorar aquella primera convocatoria realizada, según relató, en condiciones precarias y bajo mal clima.
A lo largo de su intervención, el dirigente sostuvo que la Asociación Patriótica busca restituir el reconocimiento estatal a policías, civiles y militares muertos en el contexto de la violencia política de los años previos a la dictadura que, estiman en total, en unas 80 personas. En ese marco, cuestionó que, a su entender, ese homenaje no haya sido retomado por los gobiernos posteriores.
Uno de los ejes principales del discurso fue la crítica directa al sistema político. García Pintos expresó su “profunda defraudación” tanto con el actual presidente Yamandú Orsi como con su antecesor Luis Lacalle Pou, al señalar que ninguno de los dos accedió a recibir formalmente a la organización.
“Es un agravio hacia los policías, civiles y militares asesinados”, sostuvo, al tiempo que afirmó que el reclamo no apunta únicamente a la Asociación Patriótica sino a lo que considera una deuda del Estado.
El dirigente también cuestionó con dureza al Poder Judicial, al que acusó de actuar con parcialidad en causas vinculadas a delitos de lesa humanidad.

En ese sentido, utilizó reiteradamente el concepto de “prisioneros políticos” para referirse a los militares condenados o procesados. García Pintos desarrolló una extensa crítica a la Fiscalía y a algunos jueces, cuestionando fallos judiciales y procedimientos que, a su entender, evidencian falta de imparcialidad. “La balanza no está ciega, está inclinada”, afirmó.
El discurso incluyó además referencias a casos concretos de militares detenidos, en los que el orador cuestionó decisiones judiciales vinculadas a prisiones preventivas.
Otro de los puntos abordados fue la actuación de organismos internacionales. García Pintos aludía a que en marzo de este año, un grupo de 31 eurodiputados de derecha y extrema derecha del Parlamento Europeo realizó gestiones directas ante el gobierno uruguayo reclamando la liberación de militares y policías presos por crímenes cometidos durante la dictadura (1973-1985), calificándolos como «presos políticos»
Asimismo, sostuvo que existe una “indiferencia” por parte del sistema político y de los medios de comunicación frente a estos reclamos.
En el tramo final de su intervención, el presidente de la Asociación Patriótica defendió la vigencia de la ley de caducidad. También hizo referencia a reparaciones económicas otorgadas a víctimas del terrorismo de Estado, contrastándolas con las indemnizaciones a familiares de personas fallecidas en acciones de grupos armados, debate que sigue abierto. El acto cerró con la colocación de una corona de laureles al pie del pabellón nacional con una la frase: «Algunos nacen para vivir un tiempo y otros como ustedes mueren para vivir por siempre”.