El 8 de noviembre de 1828 El Libertador prohibió en Colombia el funcionamiento de las sociedades secretas
Rafael Marrón González
XII
A fines de 1805 Bolívar regresa a París, y el 11 de noviembre es ascendido a Oficial en la Logia Masónica de San Alejandro de Escocia, en el acta se hace constar “que había sido recientemente iniciado» y que su ascenso es «a causa de un próximo viaje que está a punto de emprender».
Una versión en castellano del Acta se conserva en la Fundación John Boulton de Caracas. Sin embargo, así como no debemos conceder trascendencia en el pensamiento de El Libertador a sus relaciones festivas parisinas, y considerar como falsas sus supuestas relaciones cortesanas, tampoco debemos hacerlo con lo de su masonería.
El 11 de mayo de 1828, según el Diario de Bucaramanga, que puede reflejar la opinión personal de Perú de Lacroix, pero nos concede el beneficio de la duda cartesiana, Bolívar ¨habla de la masonería, diciendo que también él había tenido la curiosidad de hacerse iniciar para ver de cerca lo que eran aquellos misterios…¨. ¨… Pero que en el estado de civilización de Colombia, de fanatismo y de preocupaciones religiosas, no era político valerse de la masonería, porque para hacerse él de algunos partidarios en las Logias se hubiera atraído el odio y la censura contra él por el clero y los frailes, que habrían aprovechado aquel pretexto; que, por lo mismo, poco podía hacerle ganar la masonería y mucho perder en la opinión¨.
Y el 8 de noviembre de 1828 prohibió el funcionamiento de las sociedades secretas en Colombia, «sea cual fuere la denominación de cada una»; y el 5 de diciembre otra disposición declaraba que a los individuos que se reunieran en sociedades secretas se les juzgaría como conspiradores. Se sospechaba que Santander, como masón, había utilizado la Logia para planear la muerte de Bolívar en el atentado del 25 de septiembre.
Enemigos declarados de Manuela Sáenz, algunos días después del atentado, los masones hicieron circular en Bogotá una medalla de bronce que encierra un sutil insulto: en el anverso aparece el perfil del Libertador, y en el reverso se aprecia un triángulo con el ojo universal en el centro y al pie la siguiente leyenda: «L.D.P. salvó la vida del Libertador Simón Bolívar la noche del 25 de sep. de 1828». Los ingenuos leían «La Divina Providencia», pero los masones querían decir “la divina puta”, tal el desprecio que sentía la sociedad bogotana por Manuela Sáenz y sus actitudes provocadoras.
Más leña para el fuego
Otra anécdota de O’Leary, sin sustentación y que no dudamos en considerar falsa, cuenta que durante su estancia en Roma, Bolívar, también, y nada menos, que por invitación de la Embajada española, visita al Papa Pío VII quien le tiende el pie derecho calzado con una lujosa sandalia con la Cruz bordada en oro, para que se lo besara, Bolívar se niega indignado, el Papa desairado dice que «dejen al indiano hacer lo que le plazca».
Augusto Mijares, pionero en estas lides desmitificadoras, opina que lo que narra O’Leary sobre la actitud de Bolívar frente a Napoleón y esta anécdota tienen semejanza muy sospechosa, y acota: ¨…es imposible admitir que el joven caraqueño, sin ninguna categoría especial, ocupara el primer puesto al lado del embajador».
Mitos, mitos que convierten al hombre en el héroe necesario condenado a un eterno gravitar sobre pueblos encadenados a su presencia infinita para una redención que en realidad está en la voluntad individual mediatizada por la ignorancia y los vicios estimulados por la demagogia y el populismo.
Retorno a la patria
El 5 de diciembre regresó Bolívar a Caracas a informar a la Junta de los tibios resultados de su misión; el panorama político había cambiado en Europa, el enemigo común ahora era Francia, y la Gran Bretaña, aliada circunstancial de España, no quería involucrarse directamente en el apoyo a las colonias rebeldes, aunque con las miras puestas en sus intereses futuros, les hiciera ver lo contrario. Pero aunque su misión ante el gobierno inglés no tuvo el éxito esperado, logró convencer a Miranda de regresar a la Patria a comandar su revolución, y a la Junta de Caracas, que lo subestimaba, para que dirimieran sus diferencias con el viejo conspirador y lo aceptara. Veinte días después arribó a La Guaira Francisco de Miranda, y ya en Caracas es huésped de Bolívar y juntos crean la Sociedad Patriótica, una manera de que Miranda exprese sus ideas y sea escuchado y aceptado por los altivos mantuanos que no olvidan su origen. Es del seno de esta organización revolucionaria de donde salió la decisión de exigir al Congreso de 1811 que se pronunciara por la independencia absoluta de Venezuela. Dentro de ese marco de presión constante, en la noche del 3 de julio de 1811, Bolívar pronunció su primer discurso político conocido, en el que reafirmaba el respeto de la Sociedad por el poder Legislativo, pero insistía en la necesidad de que éste se pronunciara por la libertad de Venezuela. «¿Trescientos años de calma no bastan?» fue su respuesta al pedido de calma del Congreso.
Con Miranda en Caracas y a su lado, la visión del Bolívar revolucionario se agudiza ante la evidencia de los posible y el recuerdo de su Juramento se perfila como un manifiesto de vida.
Mientras tanto se corren rumores en Caracas sobre la supuesta traición de Juan Vicente Bolívar en los Estados Unidos, a donde viajara como Comisario para intervenir ante el gobierno para lograr la compra de materiales de guerra, así como en misión diplomática para solicitar apoyo para proclamar la independencia de Venezuela.
Llevaba setenta mil pesos de su peculio para comprar armas, pero los rumores llegados a Caracas lo culpaban de conferenciar amistosamente con el embajador de España en Filadelfia, y que en lugar de armas negociaba maquinarias para textiles y papel, y la Junta le secuestró sus bienes y lo declaró traidor en ausencia.
Pero otra versión, y quizá la más verosímil, dado el carácter mercantilista de los norteamericanos, informa que el ministro español se enteró de la compra de armas para Venezuela y le pagó el doble al comerciante para que deshiciera la negociación, y Juan Vicente tuvo que cambiar los fusiles y pertrechos por maquinarias al no poder recobrar su dinero.
Otros afirman que el embajador español lo convenció de que las armas no eran necesarias porque el rey de España había reconocido la legitimidad del gobierno de la Junta de Venezuela. Aunque esto último sea difícil de creer de un revolucionario en cuya casa supuestamente se realizaron las reuniones preparatorias para la conspiración de 1808 y para el golpe de Estado de 1810, la ingenuidad demostrada por los líderes del movimiento durante los primeros años del proceso apunta hacia esta versión.
A su regreso a Venezuela, inocente de las acciones en su contra, a comienzos de agosto de 1811, ocurrió el naufragio del bergantín San Felipe Neri, en las cercanías de las Bermudas, donde murió.
Por cierto que la opinión de Bolívar sobre los Estados Unidos quedó plasmada para la posteridad en una correspondencia que envía al encargado de negocios de Inglaterra en Guayaquil, coronel Patricio Campbell, el 5 de agosto de 1829, donde, argumentando su negativa de convertir a Colombia en una monarquía, le dice: «¿Cuánto no se opondrían todos los nuevos estados americanos y los Estados Unidos que parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad?
Lo cierto es que este país anglosajón mostró total indiferencia por la suerte de la América Hispana y Bolívar, como Libertador, fue duramente atacado por la prensa de esa nación.
De esa actitud se desprende que es ilógico suponer que usara en su uniforme un medallón con la efigie de Jorge Washington que los familiares de éste le enviaran de obsequio junto con una caja de rapé que había pertenecido al héroe estadounidense.
Bolívar jamás usó condecoración alguna, salvo la Cruz de los Libertadores que ostentaba con legítimo orgullo, y las pinturas que lo representan luciéndolas son producto de la imaginación artística. Continuará.

EL AUTOR es escritor, poeta, historiador, docente y comunicador social. Autor de varios libros. Es, además, el presentador oficial del noticiero estelar de Washington TV. @RafaelMarron