Una golondrina no hace verano y, por ello, el hecho de que el barril de crudo “se haya desplomado” en los últimos días, según el analista Daniel Suchar, no significa que el precio de la gasolina y otros derivados del petróleo no suban considerablemente en los próximos días en Costa Rica.
El analista explicó que la transferencia de precios no es inmediata, sino que dura varias semanas en hacerse realidad y, por ello, la ola de altos costos energéticos que generó el inicio del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán aún no ha golpeado a Costa Rica.
Desde el martes anterior, tanto el precio del barril de crudo Brent como el WTI se redujo por debajo de los $100, después de semanas de estar por encima de dicho umbral, incluso, llegando a $115.
Esto, como consecuencia del anuncio de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, de frenar los ataques a Irán por dos semanas, a cambio de que este último país no bombardeara el estrecho de Ormuz, el cual es una ruta marítima importante para el traslado de petróleo y mercancías.
“Hemos tenido un desplome del barril de crudo en los últimos días, producto del cese al fuego por dos semanas (…) Pero hay que tener cuidado de interpretar que automáticamente tendremos una reducción de todos los derivados del petróleo, como si eso fuera un switch. Primero, hay que entender que, desde el 28 de febrero a la fecha, hemos vivido en un mundo muy turbulento, en donde los barriles de petróleo han estado por encima de los $105 el barril, mientras que en enero estaba acercándose a $70 y, más importante aún, esos valores no se han reflejado todavía”, dijo Suchar.
Costo productivo alto y nuevos precios
El problema, explica el analista, es que los productos que usan derivados del petróleo, como combustibles, pinturas, agroquímicos, fertilizantes, plásticos y polímeros, ya tuvieron un costo de producción muy alto en las semanas anteriores y, por ello, es que la inflación empezará a repuntar en mayo o junio.
“Una golondrina no hace verano y, por esta caída, no es que los precios no vayan a subir y todo el planeta va a estar bien. Esto tiene que ver con la continuidad del precio por largo tiempo”, agregó Suchar.
Precisamente, con la llegada de mayo y el nuevo gobierno comandado por Laura Fernández, los costarricenses tendrán que hacerle frente a una fuerte alza en los combustibles por culpa de la guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán.
Esto, a su vez, generará un efecto dominó que se extenderá por toda la economía, aumentando el precio de los bienes y servicios y golpeando las expectativas de crecimiento económico, exportaciones, turismo y hasta tasas de interés.
A finales de la semana pasada, la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) dio a conocer que se perfila un incremento fuerte.
De aprobarse la estimación, el litro de gasolina súper pasaría de ¢632 a ¢714 (+¢82), la gasolina plus 91 de ¢628 a ¢750 (+¢122), el diésel de ¢565 a ¢699 (+¢134) y el cilindro de gas de 25 libras de ¢6.869 a ¢7.263 (+¢394).
El gobierno aclaró, eso sí, que no se prevé que los combustibles superen los ¢1 mil, como sí pasó en 2022, cuando el mundo enfrentó el inicio de la guerra entre Ucrania y Europa.
“Estamos fuertes, pero el desafío va a ser enorme. Tenemos una economía fortalecida con inflación negativa. Tenemos que bajar la deuda pública. Imagínense que la crisis del Medio Oriente nos hubiera agarrado al final de la administración Alvarado Quesada, cuando el país estaba en quiebra. Hoy, en lugar de estar aquí, estaría en la Basílica de los Ángeles pidiéndole a nuestra virgencita que nos agarrara confesados”, dijo el presidente Rodrigo Chaves.
Por su parte, el presidente del Banco Central de Costa Rica, Róger Madrigal, advirtió que el país podría enfrentar en los próximos meses un “shock inflacionario” derivado de la creciente tensión geopolítica.
Según explicó el jerarca, aunque los efectos aún no se perciben directamente en el bolsillo de los consumidores, estos serían inevitables en el corto plazo.
“Tendremos noticias muy pronto. No lo hemos sentido en los bolsillos, pero vendrá un ajuste de gran cantidad de bienes y servicios, que van a acelerar la inflación, muy probablemente nos adelantaremos a ingresar en el rango de tolerancia”, señaló.
Madrigal añadió que, si bien el país cuenta con ciertas condiciones macroeconómicas para amortiguar el impacto, estas no serían suficientes para contener completamente el fenómeno.