La evolución del trabajo híbrido está impulsando un cambio significativo en la forma en que las empresas invierten en tecnología.
En este contexto, las salas de videoconferencia inteligentes se posicionan como una herramienta clave para mejorar la productividad y la coordinación de equipos, dejando atrás los esquemas tradicionales basados únicamente en infraestructura básica.
Trabajo híbrido y tecnología
Ya no se trata solo de habilitar videollamadas, sino de garantizar experiencias de interacción que incidan directamente en la toma de decisiones y la competitividad del negocio.
Esto ha llevado a que muchas organizaciones replanteen sus espacios físicos, incorporando soluciones que integran inteligencia artificial, automatización y analítica en sus salas de reuniones.
GBM ha identificado que las compañías que no modernicen sus entornos colaborativos podrían enfrentar afectaciones en su eficiencia operativa, así como en la velocidad de respuesta y la coordinación interna.
“Los espacios colaborativos son necesarios hoy por hoy, ante un mercado cada vez más cambiante, moderno y con modelos que simplifiquen la operación del negocio”, indicó Federico Rosales, gerente regional de Ventas de Tecnología de GBM.
Uno de los cambios más relevantes se observa en el modelo de inversión. Las empresas están migrando de la compra de equipos individuales a esquemas gestionados, donde la tecnología se consume como un servicio.
Este enfoque permite reducir gastos de capital, agilizar la implementación de soluciones y disminuir la carga operativa interna, factores que resultan clave en entornos empresariales cada vez más dinámicos.
Transformación digital empresarial
GBM impulsa salas de videoconferencia bajo un modelo “as a service”, que incluye instalación, soporte, mantenimiento y actualización tecnológica mediante una suscripción mensual.
De esta forma, las organizaciones pueden acceder a infraestructura actualizada, dejando la gestión técnica y el mantenimiento en manos de especialistas del sector.
Más allá de la conectividad, la experiencia del usuario se convierte en un factor diferenciador.
Las nuevas soluciones incorporan capacidades de inteligencia artificial que optimizan las reuniones, como el seguimiento automático de participantes, la mejora del audio mediante supresión de ruido y el encuadre inteligente de imagen.
Estas funcionalidades buscan reducir errores de comunicación, minimizar interrupciones y hacer más eficientes las reuniones.
Asimismo, la interoperabilidad se ha vuelto un requisito esencial. Las plataformas actuales pueden integrarse con herramientas como Microsoft Teams, Zoom, Google Meet y soluciones de Cisco, lo que facilita la colaboración sin depender de un único ecosistema tecnológico.
“Con la ayuda y el soporte de GBM, lo que buscamos es que las empresas puedan enfocarse en su negocio mientras nosotros nos encargamos de que la tecnología funcione de forma óptima. Desde la instalación hasta la atención de incidentes en sitio, el servicio garantiza una experiencia de colaboración fluida y confiable”, explicó Rosales.
La transformación de las salas de reuniones refleja un cambio estructural en la operación empresarial.
La colaboración ha dejado de ser un componente táctico para convertirse en una capacidad estratégica, donde la tecnología no solo conecta a los equipos, sino que potencia su desempeño.
Bajo este enfoque, las organizaciones pueden implementar soluciones adaptadas a distintos entornos, desde salas pequeñas hasta auditorios completos, manteniendo un modelo estandarizado y escalable.