Tiempo perdido
Durante mucho tiempo, el Banco Central de Costa Rica tuvo tiempo para reducir la Tasa de
Política Monetaria (TPM) y así fomentar el crecimiento de la economía costarricense, principalmente en el
régimen definitivo, que agrupa el 85% de las empresas con créditos más baratos, según analistas económicos.
Sin embargo, no lo hizo y ahora sí pareciera indicar que su prudencia está justificada.
Mauricio Moya
Líder de Inversiones
Mercado de Valores
El Banco Central ha decidido mantener su TPM en 3,25%, a pesar de que la inflación
persiste en terreno negativo.
Su argumento, no solo en esta ocasión, sino también en otras ocasiones anteriores, ha
sido mantener una posición de política monetaria cautelosa frente al traslado de aranceles a precios finales
de bienes y servicios.
Ahora, la incertidumbre pasó de ser la arancelaria para transformarse en geopolítica por
la guerra.
El problema ha sido no reducir la TPM en ocasiones donde los riesgos inflacionarios hacia
el alza eran menores, especialmente en el último cuatrimestre del año anterior.
Ahora bien, el efecto de nuevas reducciones en la TPM puede ser apenas marginal, ya que
la disminución en las tasas de interés de los créditos no bajaría tan rápido, incluso en ocho meses, por lo
que las decisiones hoy se disipan en el tiempo.
Adriana Rodríguez
Gerente General
ACOBO Puesto de Bolsa
La decisión del Banco Central es prudente, pero debatible.
Prudente, porque el Banco Central enfrenta un entorno internacional más incierto, con
riesgos al alza sobre energía, transporte, logística e insumos importados, pero debatible, porque el espacio
para relajar la TPM existe desde hace varias reuniones atrás y ha sido señalado tanto por organismos
técnicos internacionales como por la propia evolución de los indicadores locales.
Hoy existe convergencia entre inflación observada, expectativas inflacionarias y
proyecciones que apuntan a un crecimiento más moderado este año, alrededor de 3,8%. En ese contexto, habría
fundamentos para discutir una política monetaria algo más laxa, orientada a estimular consumo y crédito. La
decisión del Banco Central privilegia la gestión del riesgo externo por encima del rezago interno de
inflación, y eso tiene un costo de oportunidad en términos de dinamismo económico y condiciones financieras.
Daniel Suchar
Analista económico
Independiente
A lo largo del año, el Banco Central ha argumentado su política monetaria tomando en
consideración posibles choques externos; por lo tanto, no se ha querido bajar la TPM a lo que todos
quisiéramos, puesto que la inflación lleva muchísimo tiempo con índices negativos, lo cual abrió muchísimo
margen para hacerlo durante mucho tiempo.
Sin embargo, ahora que sí existen los choques externos producto de la guerra entre
Estados Unidos e Irán, con la consecuente volatilidad de precios que se generan en los productos importados,
definitivamente el Banco Central toma esta decisión forzada de mantener la TPM alta.
En pocas palabras, podríamos decir que es una decisión impuesta por un entorno cambiante
y, definitivamente, bastante incierto.
Vidal Villalobos
Asesor económico
Grupo Financiero Prival
Todo parece indicar que, desde hace muchos meses, la política monetaria del Banco Central
responde más a condiciones externas que a la situación interna del país.
Parece que nuestra política hace eco de lo que realice la Reserva Federal en los Estados
Unidos.
Desde hace muchos meses, el equipo técnico del Banco Central había recomendado la
reducción de la tasa de política monetaria, a lo cual la junta directiva del banco se negó.
La coyuntura actual, en efecto, hace pensar que tenemos un ambiente retador que justifica
prudencia, pero durante muchos meses el Banco Central se quedó sin actuar.
Hoy sí parece que el Banco Central tiene un argumento válido para mantener la tasa de
interés. Sin embargo, mientras no cambien las expectativas inflacionarias y estas se encuentren ancladas,
sigue existiendo espacio para un movimiento en las tasas de interés.