La puesta en escena orquestada desde la Vicepresidencia de la República para presentar la investigación especial sobre el desfalco en el Ministerio de Minas e Hidrocarburos como un acto de justicia y transparencia se desmorona a pasos agigantados. Tras la reciente investigación publicada por Diario Rombe, donde se expuso documentalmente cómo las maniobras de Teodoro Nguema Obiang Mangue («Teodorín») y su auditor de confianza, Juan Abaha Elo —hijo de Demetrio Elo Ndong Nsefumu— buscan encubrir la gestión de Gabriel Mbega Obiang Lima, un nuevo y demoledor testimonio procedente de las entrañas de la propia administración petrolera viene a reventar el relato oficial.
La narración bajo condición de anonimato de un exfuncionario que vivió desde dentro el cambio gradual del modelo financiero expone no solo a la red de cargos con capacidad de firma que administraron las cuentas destinadas al pago de los técnicos e inspectores del Ministerio de Minas e Hidrocarburos, sino que abre una vía de investigación inédita y de proporciones millonarias que los auditores del régimen no se han atrevido a tocar: el destino final de las partidas destinadas a la formación de los técnicos guineanos. Para comprender la magnitud de la presunta trama, es necesario desmontar el mito de que la deuda de los más de 500 millones de Fcfas a los Técnicos e Inspectores sea un problema administrativo reciente o derivado de fallos en los mandos intermedios.
Según el testimonio del exfuncionario en declaraciones a Diario Rombe, durante el mandato del difunto Cristóbal Mañana Ela existía un procedimiento transparente y directo. Al regresar de las inspecciones y supervisiones en las plataformas marítimas operadas por multinacionales como ExxonMobil, Noble Energy o Marathon Oil, los ingenieros acudían a las sedes de las empresas petroleras, donde se les entregaba un cheque nominativo e individual. El trabajador acudía a la entidad bancaria y cobraba el 100 % de sus honorarios de forma inmediata, sin mediación ministerial ni retenciones opacas, tal como reveló Diario Rombe en su artículo publicado el pasado 28 de julio.
Las primeras grietas en este sistema libre de intermediarios aparecieron con la llegada de Atanasio Ela Ntugu Nsa al frente del departamento. Fue en esa etapa cuando las petroleras comenzaron a remitir los cheques directamente al Ministerio, dejando el reparto en manos de la Sección Económica y provocando los primeros retrasos y descuadres en las cuentas. Sin embargo, la centralización y la apropiación sistemática alcanzaron su punto culminante cuando Gabriel Mbega Obiang Lima asumió la titularidad de Minas.
Mbega Obiang Lima procedió a personalizar las cuentas bancarias institucionales tal como lo demostró Diario Rombe en su publicación. Gabriel Mbega Obiag Lima —hijo de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo— estableció un control férreo en el que su firma —o la de un reducidísimo círculo de colaboradores de su entera confianza cuando se encontraba de viaje— se convirtió en el requisito indispensable para autorizar cualquier desembolso.
Frente al intento deliberado de señalar a chivos expiatorios de menor rango, la verdadera ruta del dinero conduce a los titulares de las firmas autorizadas en las cuentas donde las petroleras ingresaban millones de francos CFA para pagar las estancias, embarques y descargas de combustible. Cualquier investigación con un mínimo de rigor periodístico o judicial está obligada a requerir los registros bancarios de la época para interrogar a quienes ejercieron el control de esos fondos: los exministros Atanasio Ela Ntugu Nsa, Marcelino Owono Edu y el propio Gabriel Mbega Obiang Lima; los exsecretarios generales y secretarios de Estado Santiago Mbá Ebana, Mercedes Eworo Milam y Santiago Mba Eneme Nsuga («Chuchu Sin Sin»); así como los antiguos responsables de la Sección Económica, Agapito Edu Ndong Ayecaba y Marcelino Nguema Mba. Ellos eran quienes disponían del poder legal para mover el dinero y conocen el destino exacto de las sumas retenidas a los profesionales del sector.
Pero el verdadero escándalo que destapa este testimonio va mucho más allá de los impagos acumulados en las estancias. Durante el mandato de Gabriel Mbega Obiang Lima se abrieron cuentas bancarias específicas donde las multinacionales del petróleo estaban obligadas por contrato a depositar sumas millonarias para financiar la capacitación de los funcionarios del Ministerio, incluyendo cursos intensivos de inglés e ingeniería en el extranjero, como en Ghana y Estados Unidos.
Según la fuente en declaraciones a Diario Rombe, alrededor de los años 2014 o 2015, por orden directa de Gabriel Mbega Obiang Lima, las comisiones de servicio y los programas de formación en el exterior fueron suspendidos de manera fulminante sin ninguna explicación razonable. Ningún técnico volvió a viajar ni a beneficiarse de un solo curso. Sin embargo, las compañías petroleras jamás dejaron de ingresar el dinero en esa cuenta bancaria de formación. La pregunta que la auditoría a la medida promovida por Teodorín evita formular es evidente: ¿qué ocurrió con los millones y millones de francos CFA que continuaron entrando en la cuenta de formación mientras los cursos estaban completamente paralizados?.
Los documentos recuperados por Diario Rombe y la memoria viva de los técnicos expoliados demuestran que el entramado fue fríamente diseñado desde la cúpula del Ministerio durante la época de Gabriel Mbega Obiang Lima. Si la investigación oficial bajo la dirección de Juan Abaha Elo debería buscar restablecer la verdad y no simplemente ejecutar una purga política para proteger los intereses del clan familiar, los auditores deben exigir de inmediato los extractos bancarios de no sólo la cuenta bancaria institucional denominada «Técnico Nacional de plataforma, Ministerio de Minas e Hidrocarburos», sino también la cuenta de formación, auditar el periodo íntegro de Gabriel Mbega Obiang Lima y tomar declaración a todos y cada uno de los firmantes autorizados.