Puedes llegar a cualquier hora en medio de la jornada laboral, a la Empresa de Industrias Locales y Producciones Varias, con su dirección provincial en el municipio de Güira de Melena. Siempre el ir y venir de sus 400 trabajadores marcará la dinámica de quienes conocen de limitaciones, pero se crecen ante ellas.
A simple vista, Yosvani Barrios Gallardo, su director, le asiste la habilidad de buscar alternativas para generar ingresos, desde que pasaron a ser, de unidad empresarial de base a empresa, con 20 centros de costo que incluso, producen con estabilidad hasta para concretar el pago por resultados a su colectivo.
Aunque las miradas de esta, una de las 14 empresas del GEA, pudo direccionarse hacia los importantes módulos de producción local, donde es incansable el quehacer de los obreros; esta vez nos quedamos en un taller con la capacidad de decir sí, donde otros dicen no.
Para personas en situación de discapacidad, ya sean limitados físicos motores, débiles visuales, cie- gos, sordos o hipoacúsicos, siempre hemos tenido opciones de trabajo, al ser plantilla de nuestros talle- res, ubicados en los municipios de San Cristóbal, Bauta, Güira y Artemisa.
Son para nosotros una prioridad, asegura Yordanka Rodríguez Hidalgo, directora de Recursos Humanos de la empresa, pues, además del impacto que tienen sus labores en la venta minorista, también nos ocupa el reflejo de su actividad en el ámbito social, personal y familiar, explica con suma sensibilidad.
De los 398 trabajadores de la empresa, una centena de ellos están vinculados a estos talleres. Realizan labores, en su mayoría manufactureras, para las cuales se trata de gestionar con estabilidad la materia prima.

“Lo mismo los encuentras recortando files, haciendo sobres, armando cajitas de cartón para cumpleaños, juguetes como muñecas de trapo, conectores de electricidad, vasos plásticos, u otra mercancía útil, con precios muy asequibles para los bolsillos comunes.
Manos ágiles, corazón contento
Por la calle Cuba, hace unos 30 años, de sus 49 de vida, se le ve andar cada mañana a José Antonio Camerota Godoy. La responsabilidad lo lleva hasta el taller donde nunca está sentado, porque “siempre hay qué hacer”, dice entre risas medio entrecortadas.
“Si hoy me puedo desempeñar aquí, se lo debo, primero a mis padres que me motivaron desde pequeño, y a los maestros de la escuela Solidaridad con Panamá, en La Habana, donde me formé.
“Siempre hay nombres, rostros y cariños que recuerdo de niño, aunque no sé sus apellidos: Rosalía, la subdirectora de vida interna del centro escolar en el cual estaba 21 días; Juanita, la logopeda que tanto me ayudó a comunicarme sin tanta dificultad, y por supuesto Teté, la directora que amaré toda la vida por su especial ternura”, dice.
Lo cuenta, y la mirada se le humedece. Aunque acto seguido sigue trasladando, a una gran caja, nylon, que en breve otras manos convertirán en tendederas, y otros usan parte de su fuerza para llevar esa materia prima al patio.
Cerca de él, Yiset Pérez Rodríguez, de solo 25 años me interroga primero ella a mí. “¿Si supieras que, en solo seis minutos, con este aparatico que creamos acá, hacemos una tendedera de 12 metros?”, y enseguida quiere demostrarlo.

Empieza a poner a todos en posición de “vamos a enseñarle cómo trabajamos en equipo”. Unos estiran, otros halan, hay quienes enrollan como una cuerda, y dos, en ambos lados, dan vueltas a una manigueta. Después, la tendedera va al portal donde está el punto de venta, y ellos mismos comercializan.
Desde el paso del huracán Rafael en 2024, laboran en otro local que no tiene todas las condiciones, pero se han acomodado, porque no pueden dejar de producir, explica la joven.
Ella vive solo con su papá. “Hay días buenos y otros no tanto; pero siempre aporto en el sustento material de mi hogar, en sentirme útil y en aprender a hacer con mis manos, cuanto me pudo ser negado por mi condición”, alega y mira de reojo a un muchacho que es su novio.
De encadenamientos productivos con otras empresas del GEA, de la opción de ensamblar equipos que contratan en micro, pequeñas y medianas empresas, para alcanzar dividendos superiores y mantener en ascenso la rentabilidad de Industrias Locales y Producciones Varias, nos comentó Yosvany, sin embargo, nos quedamos con los rostros agradecidos por ser parte de una fiesta de 15.
