El caso de David Nguema Obiang Eyang revela una de las contradicciones más llamativas del sistema de poder en Guinea Ecuatorial: una cosa es lo que se anuncia públicamente y otra, muy distinta, lo que ocurre lejos de los focos.
Natural de Akonibe y pertenece a la tribu Obuk, David Nguema Obiang Eyang fue nombrado Fiscal General de la República el 30 de abril de 2012, cargo que ocupó hasta su nombramiento, en agosto de 2018, como presidente de la Corte Suprema de Justicia. Durante más de una década, ocupó algunos de los puestos más relevantes del aparato judicial del Estado, hasta que el 8 de julio de 2022 presentó su dimisión ante Teodoro Obiang Nguema Mbasogo.
Su salida se produjo como consecuencia del grave escándalo de corrupción en el que se vio implicado, en un contexto en el que varios presidentes de la Corte Suprema de Justicia del país también han terminado envueltos en controversias relacionadas con la corrupción. Nguema Obiang Eyang reconoció haber recibido más de 100 millones de francos CFA en sobornos de la empresa Comercial Santy.
El escándalo provocó una enorme repercusión pública y fue presentado por el entonces vicepresidente de la República, Teodoro Nguema Obiang Mangue, como una muestra de la supuesta determinación de las autoridades para combatir la corrupción, incluso cuando esta afectaba a altos responsables del Estado.
Pero los documentos de la Tesorería General del Estado entregados a Diario Rombe cuentan otra historia. A pesar de haber abandonado la presidencia de la Corte Suprema en medio de aquel escándalo, David Nguema Obiang Eyang aparece en la documentación oficial vinculado a empresas que reciben contratos y pagos procedentes de fondos públicos.
Una empresa vinculada a un alto responsable judicial que acumuló contratos públicos
Los documentos y datos obtenidos por Diario Rombe permiten retroceder hasta 2015, cuando David Nguema Obiang Eyang ejercía como Fiscal General de la República. Ese año fue constituida EREFCOYMA S.L., una empresa de servicios en la que, según los datos preliminares del Registro Mercantil consultados por este periódico, figura como representante David Nguema Obiang Eyang.
EREFCOYMA S.L. fue constituida el 5 de octubre de 2015, con CIF 00383-E-15 y un capital social de 5.000.000 de francos CFA. Los teléfonos consignados a efectos de comunicación son 222 27X 5X1 y 222 11X 1X1. Lo especialmente relevante es que, mientras David Nguema Obiang Eyang ejercía como Fiscal General de la República, EREFCOYMA S.L. comenzó a obtener contratos públicos.
Los datos obtenidos por Diario Rombe permiten identificar, entre otros, los siguientes: Construcción de un centro de salud, incluido el mobiliario (25 m), en el Distrito Urbano de Bisobinam, fase II: 22.622.770 FCFA; Construcción del vallado perimetral del Ayuntamiento del Distrito Urbano de Bisobinam: 21.212.679 FCFA; Colocación de rejas del Ayuntamiento del Distrito Urbano de Bisobinam: 8.173.587 FCFA; Construcción de una iglesia, incluido el mobiliario (40 m), en el Distrito Urbano de Bisobinam: 78.538.050 FCFA.
Sólo estos cuatro contratos hasta ahora enconrtados representan, según los importes documentados, 130.547.086 francos CFA en adjudicaciones públicas. Pero la relación de EREFCOYMA S.L. con el Estado no termina en esos contratos.
Los documentos de la Tesorería General del Estado entregados a Diario Rombe muestran que la empresa mantiene además, en 2026, un contrato con el Gobierno para el mantenimiento integral de los juzgados de Luba, Niefang, Akonibe y Nsork.
Por este contrato, EREFCOYMA S.L. recibe 30.000.000 de francos CFA mensuales, lo que equivale a 360.000.000 de francos CFA al año. Según la documentación de Tesorería, los pagos se realizan mediante ingresos en la cuenta nº -83 abierta en CCEIBANK. Diario Rombe no ha podido establecer, por el momento, desde qué fecha exacta comenzó el Estado a efectuar estos pagos ni cuál fue el procedimiento mediante el que EREFCOYMA S.L. resultó adjudicataria del contrato de mantenimiento.
Lo que sí permite establecer la documentación es que una empresa cuyo representante figura en los datos registrales como David Nguema Obiang Eyang acumuló contratos públicos mientras este ocupaba uno de los cargos más relevantes del aparato judicial del país y continúa apareciendo en la documentación de Tesorería como beneficiaria de pagos millonarios procedentes de fondos públicos.
La magnitud del contrato de mantenimiento resulta especialmente significativa: 360 millones de FCFA al año desde que es Presidente de la Comisión Distrital de Seguimiento del PDGE, una cantidad que equivale a 72 veces el capital social con el que fue constituida EREFCOYMA S.L.
De acusado de corrupción a hombre fuerte del PDGE en Akonibe
La historia de David Nguema Obiang Eyang tampoco terminó con su salida de la Corte Suprema. En agosto de 2025, tres años después de su dimisión, el régimen volvió a situarlo en una posición política de relevancia, al nombrarlo presidente de la Comisión Distrital de Seguimiento del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE) en Akonibe, en sustitución de Eugenio Nze Obiang, también señalado en un caso de corrupción.
El dato resulta especialmente llamativo: el mismo régimen que había exhibido la salida de David Nguema Obiang Eyang como una muestra de su lucha contra la corrupción volvió a confiarle una posición de responsabilidad política dentro del partido gobernante.
La diferencia entre ambos casos resulta todavía más significativa. David Nguema Obiang Eyang no terminó en prisión ni bajo arresto domiciliario, pese al escándalo en el que reconoció haber recibido más de 100 millones de francos CFA en sobornos. Eugenio Nze Obiang, en cambio, continúa bajo arresto domiciliario, según la información de la que dispone Diario Rombe.
Ambos casos presentan, además, un elemento en común: la existencia de actividades empresariales paralelas y su vinculación con contratos y operaciones económicas relacionadas con el Estado, además de las acusaciones de haber recibido comisiones. Esta doble condición —responsables públicos y, al mismo tiempo, empresarios vinculados a negocios con el Estado— plantea una cuestión de fondo sobre la aplicación real de la política anticorrupción en Guinea Ecuatorial.
En el caso de David Nguema Obiang Eyang, los documentos obtenidos por Diario Rombe permiten seguir precisamente esa trayectoria: de alto responsable del aparato judicial a empresario vinculado a contratos públicos; de protagonista de un escándalo de corrupción y posterior salida de la Corte Suprema a responsable político del PDGE en su distrito de origen.
La pregunta que dejan sobre la mesa los documentos es inevitable: ¿cómo puede una persona apartada públicamente de la máxima instancia judicial en medio de un escándalo de corrupción volver, apenas tres años después, a ocupar una posición de confianza dentro del partido gobernante mientras una empresa con la que figura vinculada continúa recibiendo cientos de millones de francos CFA procedentes del Estado?