Mientras el pueblo ecuatoguineano se enfrenta a un sistema de salud precario y a una seguridad social que apenas cubre lo básico, el Instituto Nacional de Seguridad Social (INSESO) se ha consolidado, gestión tras gestión, como el cajero automático particular de la élite del régimen de Teodoro Obiang Nguema. En esta entrega de una serie de investigaciones sobre el saqueo sistemático de la institución, Diario Rombe desvela cómo la era de Tomás Esono Ava Abuy (diciembre 2021 – noviembre 2024) mantuvo intacta la maquinaria de adjudicaciones a dedo para favorecer a los círculos más íntimos del dictador.
Uno de los expedientes más escandalosos a los que ha tenido acceso este diario es el contrato administrativo para la prestación de servicios de lavandería y mantenimiento de maquinaria del Hospital Nuevo INSESO de Bata. El beneficiario no es otro que el Hotel Villa Brenda SL, una empresa representada legalmente por Fausto Garriga Abeso Fuma, yerno del dictador y figura clave en el entramado empresarial que succiona los fondos públicos del país.
El precio de este servicio es una bofetada a la transparencia. El INSESO se comprometió a pagar a la empresa del yerno de Obiang la astronómica suma de 186.379.200 francos CFA (XAF), repartidos en 24 mensualidades. Esto supone un desembolso mensual de 7.765.800 XAF, transferidos directamente a una cuenta en el CCEI Bank GE. Aunque el documento menciona una supuesta resolución de «licitación pública» en 2022, la realidad en Guinea Ecuatorial es que estos procesos son meros trámites de maquillaje jurídico para encubrir la adjudicación directa a los negocios vinculados al régimen.
Un ciclo de corrupción sin fin
La gestión de Tomás Esono Ava parece haber disfrutado de una impunidad total, a diferencia de su predecesor y sucesor. Mientras que Pedro Claver Mbega Ovono fue condenado por malversar más de 12.000 millones de XAF, y Moisés Angue Nso Nchama está bajo la lupa por irregularidades millonarias en 2025, el periodo de Esono Ava ha pasado bajo el radar de las autoridades, a pesar de contratos como el de Villa Brenda.
Esta adjudicación es solo la punta del iceberg de cómo la familia presidencial controla los sectores más estratégicos del país. En una nación carente de garantías jurídicas, el INSESO no funciona como un ente de protección social, sino como una herramienta de enriquecimiento para los «altos cargos». Al otorgar servicios críticos como la lavandería hospitalaria a hoteles privados de la familia, el régimen garantiza que hasta el último centavo de la seguridad social termine en los bolsillos de quienes ya poseen todo.
