Guardar objetos de la niñez va mucho más allá de una melancolía. La psicología ha revelado que este hábito se trata de una herramienta mental activa que utilizamos de forma inconsciente para equilibrar nuestras emociones en el presente. Es como si los recuerdos funcionaran como ese refugio seguro ante situaciones de la vida que nos ocurren en nuestra etapa de adultos. En esta nota, te revelaré más detalle sobre este comportamiento humano.
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Durante nuestra infancia, nos tomaron fotografías, obtuvimos regalos o realizamos un dibujo. Conformen pasen los años, se convierten en recuerdos que tienen un valor especial cada vez que los observamos.
Es completamente seguro que te invadió la emoción al observar dichas pertenencias que adorabas de niño. En un principio creíste que se trata de una simple melancolía, pero esta acción tiene un profundo significado en la psicología.
La ciencia que estudia el comportamiento humano ha realizado investigaciones sobre esta práctica que suele ser muy frecuentada por las personas hasta la actualidad, obteniendo conclusiones fascinantes.

Un dibujo de la infancia es capaz de traer emotivos recuerdos a una persona adulta. (Crédito: Imagen creada por El Comercio MAG usando Gemini)
Una práctica que regulariza el estado de ánimo
Distintos especialistas en psicología revelaron que observar o encontrar una pertenencia de la infancia solo trae sensaciones positivas; es decir, por un momento olvidamos nuestros problemas y entramos en recuerdos felices.
No necesariamente tienen que ser pertenencias lujosas para alcanzar un buen estado de ánimo, solo basta que dichas pertenencias provengan de vínculos sumamente importantes.
También estos artículos operan como “objetos transicionales”, un término de la psicología del desarrollo que define aquellas cosas que en la infancia facilitaron el manejo de cualquier situación que provocaba emociones complejas. Entonces, cuando se llega a la etapa adulta, dichos objetos generan una estabilidad emocional.

Dichas pertenencias pueden ocasionar que la persona se olvide de sus problemas por un momento. (Crédito: Imagen creada por El Comercio MAG usando Gemini)
Construyen nuestra propia identidad
Sara Tarrés, psicóloga infantil y orientadora familiar, explica que conservar objetos importantes de la infancia resulta clave para que las personas puedan construir una identidad auténtica.
“Es decir, (nos ayuda a) saber quiénes somos, de dónde somos, qué vivimos, con quiénes y en qué lugares”, señala la profesional en su portal web.
Es como si se realiza una comparativa del “yo pasado” con el “yo presente” al presenciar un objeto importante de la infancia; esta etapa de transición funciona como un balance el cual pone en evidencia que ambas facetas están unidas y han formado un perfil.
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Estudió Periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza. Dos años de experiencia en medios digitales. Actualmente, se desempeña como Redactor Real Time de Mag.