Las familias vanidosas del poder en Honduras no pueden comprender que mostrar opulencia en un país de pobreza va concentrando indignación, desprecio y envidias, por eso en estas tierras se ve de lejos cuando aparece un nuevo rico escoltado por los constructores de la República Bananera. Entre ellos nuestro ratón Pérez, el de origen desconocido que llegó con historia montada para inspirar a los coaching, ¡hasta extraña que lo haya ignorado Netflix! Ganó mil millones vendiendo láminas y escaló y escaló ¡tanto! Que entró hasta en el radar de fortunas sospechosas para el FBI; el poder cambia la piel sí, pero aunque vista de seda… Su biología no cambia, no cazan ni tienen espíritu empresario, viven de la carroña. Reflexión EL
[email protected] Tegucigalpa. El signo que en toda sociedad destaca el desbalance del Poder Judicial es la abundancia de empobrecidos y la escasez de ricos, por eso, cuando aparece otro...