
“Mis días comienzan a las seis de la mañana. A esa hora tengo el tiempo justo para preparar la comida y las colaciones de mis hijos. Cerca de las 6:30 los despierto, los visto y salimos apurados al colegio. Mi marido se encarga de dejarlos, porque yo debo irme directo al trabajo.
Mi jornada laboral comienza a las 8:00 y termina a las 18:00. Luego, nuevamente a contrarreloj, paso a buscarlos al afterschool, al que decidimos inscribirlos porque ninguno de los dos alcanza a retirarlos a la hora de salida del colegio y nuestra red de apoyo no vive en Santiago, por lo que solo somos nosotros. Recién cerca de las siete de la tarde estamos de vuelta en la casa.
Para mí es fundamental resguardar sus horas de sueño. Intento que duerman al menos diez horas, pensando en su desarrollo neurológico y crecimiento. Por eso pedí en el afterschool que les dieran la cena, yo la preparo todos los días y ellos la comen allá. Aunque esto alivia la rutina al llegar a casa, hay algo que echo profundamente de menos: poder sentarme a cenar con ellos. Aun así, procuro aprovechar el breve tiempo que tenemos en las tardes para regalonearlos.
La hora de dormir es especialmente significativa. Es el espacio en que los abrazo, conversamos y simplemente estamos juntos. Es, sin duda, el mejor momento de mi día, aunque breve. Intento que no se duerman más allá de las ocho, por lo que, en total, comparto unas tres horas diarias con ellos.
La culpa aparece con frecuencia, sobre todo cuando me dicen que quisieran quedarse en la casa conmigo en lugar de ir al colegio. En esos momentos trato de recordarme que trabajo para darles lo mejor y también porque para mí es importante, me permite tener ingresos, independencia y un espacio propio. Creo que es sano poder desarrollarse más allá de la maternidad.
Sin embargo, ver lo rápido que crecen y sentir que no siempre estoy presente me remueve. A veces tengo la sensación de estar perdiéndome etapas importantes. Cuando era niña, mi abuela me cuidaba, me llevaba y me iba a buscar al colegio, siempre estaba ahí. Por eso, en ocasiones pienso que debería pasar más tiempo en casa, pero los tiempos actuales no siempre lo permiten, y ahí aparecen la culpa y la frustración.
Durante el día, a veces miro fotos de ellos y los extraño. Entonces me repito: “esto lo haces por ellos”. Y cuando finalmente estamos juntos, intento aprovechar cada minuto, desconectándome de todo lo demás. En esos momentos, no hay nada más importante.
Actualmente trabajo 41 horas semanales y, pensando en madres y padres, creo que la reducción de la jornada laboral es un avance necesario. Sin embargo, también implica un desafío: saber cómo aprovechar ese tiempo adicional. Porque no se trata solo de cantidad, sino de calidad. Estar realmente presentes, escucharlos, entenderlos y compartir desde el juego y la conexión. A veces, criar también significa volver a ser niños”.
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María Paz Reyes es madre de gemelos, y además trabaja como coordinadora de finanzas. Sin embargo, la maternidad es su prioridad, por lo que decidió compartir su experiencia a través de la cuenta de Instagram @mama.gemelos. Allí sube sus vivencias, tips y reflexiones en torno a la maternidad. Recientemente, publicó un video que tuvo un alcance inesperado: 3,7 millones de visualizaciones, 123 mil me gusta, y más de 45 mil veces compartido. Es simple, pero la reflexión es profunda. María Paz aparece con una hoja en donde tiene escritas todas las horas del día, y con una tijera va cortando los horarios en los que está con sus hijos y aquellos en que está trabajando. El resultado son tres horas en total que comparte con sus hijos durante el día.
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El avance de la Ley de 40 horas
La publicación de María Paz comenzó a recibir comentarios de otras madres y padres que viven lo mismo en torno a la crianza. Una conversación que cobra aún más sentido hoy, cuando Chile se encuentra implementando la segunda etapa de la Ley de 40 horas, que reducirá la jornada de 44 a 42 horas, con la proyección de que en abril de 2028 se logre implementar la jornada laboral de 40 horas.
A dos años de su entrada en vigencia, los análisis de los efectos de esta ley arrojan resultados mayoritariamente positivos. Mientras que algunas empresas optaron por la implementación gradual, otras lo van haciendo en los plazos estipulados por la Ley.
En 2025, Laborum publicó los resultados de un estudio que muestra cómo esta Ley ha afectado a los chilenos y chilenas. Los resultados se dividen en áreas como bienestar laboral y salud mental, indicando que 83% de los encuestados señaló que esta medida otorga un equilibrio entre la vida laboral y personal. Asimismo, el 64% afirma que esta medida ha mejorado su vida personal, proporcionando mayor espacio para la familia, el descanso y el desarrollo personal.
Por otro lado, en el ámbito de la crianza, la Ley de 40 horas establece el derecho para que madres, padres y cuidadores de niños menores de 12 años puedan diferir el ingreso y salida del trabajo, con el objetivo, por ejemplo, de adecuarse a los horarios escolares. Esto permite anticipar o retrasar hasta en una hora el comienzo de sus labores, lo que determinará también el horario de salida al final de la jornada. La medida busca permitir un equilibrio entre la vida laboral, familiar y personal de las y los trabajadores.
“La flexibilidad horaria tiene un impacto muy concreto en la vida cotidiana de las familias con hijos. Poder adelantar o retrasar el inicio de la jornada permite ajustarse a horarios escolares y de cuidado que muchas veces son rígidos, lo que facilita que madres y padres puedan organizarse mejor y compartir las responsabilidades de crianza”, señala María Jesús Lamarca, CMO & Corporate Affairs de Rankmi.
Además, resalta que el beneficio aplique tanto para padres como para madres: “Estas medidas reflejan un cambio más amplio en la forma en que se entiende la maternidad y la paternidad en el mundo laboral. Cada vez se reconoce con mayor claridad que la crianza es una responsabilidad compartida y que generar condiciones para que madres y padres participen activamente en el cuidado no solo mejora la experiencia familiar, sino que también fortalece la sostenibilidad de las organizaciones en el tiempo”.