Tras una escalada de violencia que derivó en el asesinato de varios trabajadores del sector en los últimos días, la Unión de Trabajadores de PedidosYa mantuvo una reunión clave con el ministro del Interior, Carlos Negro. El objetivo del encuentro fue formalizar la solicitud de una mesa de trabajo tripartita que permita implementar medidas urgentes para proteger a los repartidores durante sus jornadas laborales.
Yornel Morales, presidente del sindicato, denunció que la empresa ha desestimado sistemáticamente las propuestas de seguridad planteadas por el gremio. Entre los puntos principales, el sindicato exige la delimitación de «zonas rojas» donde el riesgo para los trabajadores es extremo, así como la restricción de los pedidos con pago en efectivo durante el horario nocturno. Según Morales, el manejo de dinero físico facilita el accionar delictivo y dificulta la trazabilidad de los pedidos, a diferencia de las transacciones electrónicas que permiten un seguimiento judicial más efectivo.
«No es lo mismo llevar un pedido en efectivo a una zona compleja de día, que llevarlo de madrugada», enfatizó Morales, quien lamentó sentirse «ninguneados» por la firma ante la falta de respuestas. El gremio sostiene que la eliminación o pausa del efectivo en horarios críticos es una medida necesaria para mitigar la exposición de los repartidores frente a intentos de rapiña.
Por su parte, el ministro Negro se comprometió a promover un espacio de diálogo entre la empresa y los trabajadores para buscar soluciones concretas a la inseguridad vial y delictiva. La movilización de los repartidores ocurre en un contexto de conmoción nacional, tras los recientes crímenes de trabajadores registrados en el Centro, el Prado y Carrasco Norte, hechos que han puesto en alerta máxima a quienes desempeñan tareas de reparto en las calles de la capital.