El exmagistrado de justicia electoral, Mario Morazán, reveló que el presidente del Tribunal, Mario Flores Urrutia, le confirmó que Libre no debía ganar ni la Alcaldía del Distrito Central con Jorge Aldana.
Asimismo, cómo el boicot contra Salvador Nasralla para no proceder con sus impugnaciones afectó a decenas de candidatos que buscaban justicia electoral. “Como Tribunal de Justicia Electoral, fracasamos, le fallamos al pueblo hondureño”, sentenció.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Alrededor de cinco meses han pasado desde que se realizaron en Honduras las elecciones generales, un proceso que dejó múltiples dudas debido a las diferentes acusaciones de sectores que las calificaron como fraudulentas e incluso nulas.
El exmagistrado del Tribunal de Justicia Electoral (TJE), Mario Morazán, destituido el 17 de abril tras un juicio político, reveló ante el Congreso Nacional detalles importantes del proceso de recuento de votos e impugnaciones que, a su criterio y debido a decisiones arbitrarias del resto del pleno del órgano conformado por Mario Flores Urrutia y Miriam Barahona (QDDG), impidieron respetar la voluntad popular.
Morazán explicó lo sucedido con las impugnaciones hechas por el aspirante a la reelección en la Municipalidad del Distrito Central, Jorge Aldana, quien denunció que en la declaratoria oficial no se sumaron alrededor de 435 actas que le daban la victoria.