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Los últimos obstáculos creados en el último momento en la negociación entre Israel y Hamas han sido solucionados este jueves por la tarde, por lo que se mantiene el plan anunciado ayer para iniciar la tregua el próximo domingo. El gabinete israelí tiene previsto reunirse este viernes por la mañana para aprobar el acuerdo que ponga fin a 15 meses de guerra en la Franja de Gaza.
La noticia supone un alivio tras la inesperada crisis que a lo largo de toda la jornada había retrasado, e incluso amenazaba con poder evitar, el acuerdo anunciado solemnemente por Joe Biden y Donald Trump. Todo ha quedado en un último y esperado forcejeo negociador que simplemente aplaza la reunión del Gabinete israelí para aprobarlo.
A media mañana, la oficina del primer ministro, Benjamin Netanyahu, emitió un comunicado en el que acusaba a Hamas de crear una “crisis de última hora que evita el acuerdo”. Según denuncia, el grupo integrista ha dado marcha atrás sobre “partes del acuerdo alcanzado con los mediadores e Israel en un intento de extorsión para lograr concesiones en el último minuto”.
“Israel no fijará una hora para la reunión del gabinete y el Gobierno hasta que los mediadores notifiquen a Israel que Hamas ha aceptado todos los elementos del acuerdo”, concluye el comunicado en Jerusalén que ha provocado alarma entre las familias de los 98 secuestrados vivos y muertos aún en cautiverio en la Franja de Gaza que deben ser liberados gradualmente gracias al acuerdo de alto el fuego alcanzado con la mediación estadounidense-egipcia-qatarí para poner fin a más de 15 meses de guerra.
Hamas rechazó las acusaciones y, en palabras de uno de sus altos funcionarios, Izzat el Reshiq, el grupo armado “está comprometido con el alto el fuego anunciado por los mediadores”. El dirigente islamista Sami Abu Zuhri, por su parte, repite el mensaje y denuncia que las afirmaciones de Netanyahu en su comunicado “no tienen fundamento”. En una entrevista a Al Arabi, añadió que “la Administración Trump está comprometida a obligar a Israel a cumplir el acuerdo”.
A cambio de la vuelta de los rehenes -33 en la primera fase de tregua extendida en seis semanas a partir de este domingo-, Israel se comprometió a la retirada militar de las zonas en la Franja de Gaza que ocupa desde la masiva operación lanzada en respuesta al ataque armado del 7 de octubre del 2023 en el sur del país y a liberar a más de 1.000 presos palestinos.
Sobre este último aspecto, había girado la discrepancia de última hora entre las dos partes. De hecho esta madrugada, la oficina del primer ministro señaló que Netanyahu habló con su equipo negociador en Doha y denunció: “Contrariamente a una cláusula expresa que otorga a Israel el derecho de veto sobre la liberación de asesinos en masa que son símbolos del terrorismo, Hamas exige determinar la identidad de estos terroristas”.
Tras el anuncio público de Biden y Trump, la conversación telefónica de éste último con Netanyahu sobre el acuerdo y el éxito de la negociación anunciado por los mediadores en Doha, parece improbable que la tregua no entre en vigor en los próximos días.
Más allá de las diferencias con Hamas, Netanyahu ha intentado en las últimas horas evitar una crisis de Gobierno. El dirigente conservador, siempre atento a los sondeos, sabe que la mayoría de los israelíes apoya el acuerdo para la vuelta de los secuestrados tras 468 días en cautiverio aunque también que la tregua en los actuales parámetros es muy criticado en la derecha ya que permite a Hamas continuar como fuerza armada y quizá de Gobierno en Gaza. Aunque la aprobación en el gabinete está garantizada, dos partidos ultranacionalistas en la coalición votarán en contra. En las últimas horas, Netanyahu ha intentado convencerles para que no abandonen el Gobierno. Sólo si los dos decidieran irse, la coalición podría estar en peligro, pero la previsión de los analistas locales es que Bezalel Smotrish e Itamar Ben Gvir no se apresurarán a dejar sus importantes cargos y hacer caer el Gobierno.
“El acuerdo que se presentará al Gobierno es malo y peligroso para la seguridad nacional de Israel. Junto con la gran alegría y emoción por el regreso de todos y cada uno de los secuestrados, el acuerdo quita muchos logros de la guerra en la que los héroes de esta nación sacrificaron sus vidas y nos costará mucha sangre”, avisó Smotrish que exige retomar la ofensiva hasta la “la destrucción de la organización terrorista Hamas y el regreso de todos los secuestrados a sus hogares”.
En las últimas reuniones con Netanyahu, Smotrish pidió que el alto el fuego no sea definitivo y que tropas israelíes permanezcan en el Eje de Filadelfia, situado ante la frontera egipcia en el sur de la Franja de Gaza. Dos exigencias que contradicen el mensaje de EEUU, el gran aliado de Israel, difundido anoche tras anunciar el acuerdo.
Entre por un lado las exigencias del ala más ultranacionalista de su coalición de retomar la ofensiva inmediatamente después de la primera fase de la tregua y por otro la presión de EEUU y la gran mayoría de las familias de los secuestrados a favor del acuerdo, Netanyahu ha buscado la fórmula que le permita aprobarlo sin perder la mayoría en la Knésset. La oposición, que le critica por no haber aceptado la propuesta de alto el fuego y vuelta de rehenes hace meses por “motivos políticos”, mantiene su oferta de una red de seguridad para que pueda firmar el pacto.