También se ha cuestionado lo que califican como doble discurso por los despidos en el sector salud. Por ejemplo, el Colegio Médico de Honduras (CMH) denunció que los despidos son injustificados y que precarizan la atención pública. Algunos advierten que esto podría abrir la puerta a la privatización del sistema sanitario.
El exfuncionario además señaló lo que calificó como un “grave error” por parte de las actuales autoridades al no concluir proyectos hospitalarios clave en distintas regiones del país, entre ellos los hospitales de Choluteca, Tocoa, Ocotepeque y Roatán, así como los dos hospitales de traumatología proyectados para Tegucigalpa y San Pedro Sula.
Durante su administración, el gobierno de Xiomara Castro (2022-2026) inició la ambiciosa construcción de ocho hospitales en diferentes partes del país, logrando avances importantes en al menos seis de ellos y culminando un noveno en Roatán, Islas de la Bahía, como medida de mitigación tras el incendio del centro hospitalario de esa región.
Sin embargo, el presidente Asfura no ha manifestado interés en continuar con estos proyectos y, por el contrario, ha detenido la construcción de obras importantes en salud, como el Laboratorio Molecular que —según explicó la gestión de Castro— permitiría la soberanía médica para que el Estado produjera medicamentos básicos para la población hondureña.
Con este contexto, Matheu subrayó que la falta de estos centros especializados está profundizando la crisis en el sistema sanitario, particularmente en la capital, donde, por ejemplo, el Hospital Escuela mantiene niveles de ocupación de hasta un 400 por ciento en el área de emergencias, lo que, a su criterio, evidencia la urgencia de descongestionar la atención mediante la habilitación de nuevos centros hospitalarios.