La competencia por la atracción de inversión extranjera directa, los aranceles de Estados Unidos y la guerra en Medio Oriente son parte de un entorno complejo y volátil que enfrenta Costa Rica.
Es por ello que la Cámara de Industrias señala una serie de acciones fundamentales que debe tomar la presidenta electa, Laura Fernández para ganar la partida y así proteger el clima de negocios del país.
La idea es que el contexto internacional no afecte las expectativas de crecimiento nacional y, así, la economía costarricense genere más riqueza, puestos de trabajo y mayores recursos para el Estado para invertir en educación, salud, seguridad y desarrollo del talento humano.
“Desde la Cámara de Industrias de Costa Rica destacamos algunos proyectos clave incluidos en nuestra Agenda de Competitividad, como la Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional, indispensable para contar con energía limpia a precios competitivos; las jornadas 4×3, fundamentales para un sector estratégico de la industria manufacturera que requiere seguridad jurídica; y la flexibilización del INA, necesaria para cerrar las brechas entre la formación del talento humano y las necesidades del sector productivo, entre otros proyectos clave”, dijo Sergio Capón, presidente de la Cámara de Industrias.
A ello hay que agregar también la reducción de la Tasa de Política Monetaria (TPM), la cual ayudaría a contar con créditos en mejores condiciones, a la vez que le daría al dólar un respiro frente al colón, aumentando su valor y, con ello, acercarlo a valores más cercanos a un punto de equilibrio para el sector productivo.
Para el empresario, Costa Rica enfrenta una etapa decisiva para impulsar su competitividad, dinamizar su aparato productivo y generar mayores oportunidades de empleo y crecimiento económico.
“En este contexto, el éxito del próximo Gobierno será también el éxito del país y de los distintos sectores que conformamos la economía, incluido el sector productivo. Hoy enfrentamos un contexto internacional marcado por la incertidumbre, la complejidad y la volatilidad. Para enfrentarlo con éxito, requerimos lograr discusiones constructivas que nos permitan avanzar en las prioridades de la agenda de la competitividad nacional, que, al final, es lo que permite mejorar el bienestar de las personas”, agregó el empresario.
Entorno complejo
Con la llegada de mayo y el nuevo gobierno comandado por Fernández, los costarricenses tendrán que hacerle frente a una fuerte alza en los combustibles por culpa de la guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán.
Esto, a su vez, generará un efecto dominó que se extenderá por toda la economía, aumentando el precio de los bienes y servicios y golpeando las expectativas de crecimiento económico, exportaciones, turismo y hasta tasas de interés.
Este miércoles, la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) dio a conocer que se perfila un incremento de ¢85 en el litro de gasolina súper, ¢67 en regular y ¢136 para el diésel.
Hoy día, la gasolina súper se vende a ¢633 por litro, por lo que, al incluir el aumento, llegaría a ¢718, mientras que, en el caso de la gasolina regular, el precio vigente es de ¢607 y, con el alza prevista, será de ¢674. Finalmente, el litro de diésel costaría ¢666. Hoy cuesta ¢530.
El gobierno aclaró, eso sí, que no se prevé que los combustibles superen los ¢1 mil, como sí pasó en 2022, cuando el mundo enfrentó el inicio de la guerra entre Ucrania y Europa.
Por su parte, el presidente del Banco Central de Costa Rica, Róger Madrigal, advirtió que el país podría enfrentar en los próximos meses un “shock inflacionario” derivado de la creciente tensión geopolítica.
Según explicó el jerarca, aunque los efectos aún no se perciben directamente en el bolsillo de los consumidores, estos serían inevitables en el corto plazo.
“Tendremos noticias muy pronto. No lo hemos sentido en los bolsillos, pero vendrá un ajuste de gran cantidad de bienes y servicios, que van a acelerar la inflación, muy probablemente nos adelantaremos a ingresar en el rango de tolerancia”, señaló.
El martes por la noche, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suspendió los bombardeos contra Irán por un periodo de dos semanas.
Mientras tanto, Irán informó que permitirá el paso seguro del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz durante dicho periodo, siempre que las embarcaciones se coordinen con las fuerzas armadas iraníes.
Se trata de una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo, por lo que cualquier interrupción tiene implicaciones directas en los mercados energéticos globales y la estabilidad geopolítica.
De esta manera, habría algo de tensa calma en el comercio mundial por al menos dos semanas.