En el país es cada vez es más difícil conseguir una vivienda propia, las opciones son limitadas y una de ellas son los llamados “sorteos de viviendas” realizados por el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MVOT). Las personas que salen seleccionadas allí, sin duda viven un momento de felicidad e ilusión. Sin embargo, ¿qué pasa cuando las autoridades no corresponden a esa ilusión?
Ese es el caso de Boinsanebe Blanche Kambou es una inmigrante que llegó a Uruguay en abril de 2013, proveniente de Burkina Faso. Su migración no fue 100% planificada, sino el resultado de “cosas de la vida y decisiones”. En 2006 había viajado a Cuba para terminar sus estudios de Economía, donde conoció a un uruguayo con quien formó una familia. Desde su llegada al país, se ha dedicado al área administrativo-contable y actualmente administra un pequeño emprendimiento de servicios.
A pesar de estar divorciada desde hace 10 años, decidió quedarse en Uruguay por sus dos hijas: una nacida en Burkina Faso y la otra en Uruguay. En 2024, después de 11 años, pudo regresar a su país natal al que describe como un lugar con “mucha diversidad cultural internamente”, donde los “60 dialectos” representan grupos étnicos que “conviven en armonía”. También destaca una “cultura textil bastante expresiva”, ritmos diversos y una dinámica cotidiana también diferente”.

En Uruguay, vivió durante cinco años en Rivera y luego se trasladó a Montevideo. Actualmente reside en un pequeño apartamento cerca del Parque Rodó junto a sus hijas de 13 y 10 años. Desde 2018, es ciudadana legal uruguaya y ha votado en varias ocasiones. Explica que, desde que llegó a la capital, ha vivido en el mismo lugar porque durante años el espacio era suficiente, pero a medida que sus hijas crecieron, comenzó a “quedarles chicos”.
Tres años de espera
La mujer lleva tres años esperando una solución habitacional. Todo comenzó en mayo del 2023, Blanche Kambou se postuló al “llamado 2719” del MVOT, correspondiente a un “sorteo de cupos de viviendas de dos dormitorios para la modalidad Alquiler con opción a Compra”, en la calle Joaquín Olmedo de Montevideo. En agosto de ese año, aunque el resultado la ubicó como “tercera suplente”, se sintió motivada a seguir participando hasta alcanzar su objetivo.
Durante noviembre de 2023, la situación cambió, fue contactada nuevamente por el Ministerio porque “algunos titulares habían renunciado” al cupo. En ese momento firmó su consentimiento para continuar con el proceso y pasar a ser titular dentro de la lista de ganadores. Desde la cartera le aseguraron que “técnicamente hay unidad disponible para mi núcleo familiar”.
Sin embargo, las buenas noticias se transformaron en frustración para ella y sus hijas. Durante 2024 no recibió actualizaciones sobre la vivienda y la respuesta fue siempre la misma: “No hay novedades”. En ese tiempo, visitó la zona donde se encuentra el edificio con “su futuro apartamento”. Según relata, el edificio tiene “gente viviendo, autos parqueados, ropa tendida, ventanas abiertas”, que entiende corresponden a los titulares adjudicados.
Sin “respuestas claras” en 2025, su preocupación aumentó. Kambou, además activista y militante muy participativa en el país, presentó su caso ante el Instituto Nacional de Derechos Humanos en mayo de ese año, es decir, dos años después de su postulación. “Esa denuncia” parece haber tenido efecto y el Ministerio, la contactó dos meses después para que firmara un segundo consentimiento debido al tiempo transcurrido. En ese momento, le notificaron de que el edificio presentaba un problema de “plaga de termitas” que no habían logrado controlar.
En un nuevo contacto del Ministerio, en marzo de 2026, le informaron que el edificio tiene un problema que están intentando controlar y que incluso los residentes evalúan si se retiran o cambian de unidad. Le indicaron que después del 10 de abril se comunicarían con ella y con “los otros suplentes” para informar sobre la situación y los pasos a seguir, algo que finalmente no ocurrió. A pesar de todo, ella asegura: “Yo quiero la casa igual con termitas”.
En paralelo, ha buscado asesoramiento legal. En mayo de 2025 contactó a un abogado, quien accedió a un expediente que “no contenía información detallada sobre los sorteos ni sobre las resoluciones de adjudicación”. No ha considerado iniciar acciones legales contra el Estado, ya que su principal preocupación es “tener respuesta para saber qué está pasando con la unidad que técnicamente me corresponde”.
“Mi postulación cumplia todo los requisitos”
El tiempo de espera ha afectado su vida cotidiana. Blanche Kambou sostiene que su postulación se realizó dentro del marco legal. “Cuando terminó el primer contrato donde estoy viviendo, yo ya había empezado a explorar otras posibilidades para poder mudarnos. Yo estoy sola con mis hijas y tengo que tomar en cuenta la logística, busque un sitio céntrico que me permita ir a trabajar y llevar a mis hijas a la escuela”, detalla.
Sin embargo, su poder adquisitivo no le permitió cambiar de vivienda. En ese contexto, se enteró de que desde “el Ministerio de Vivienda, a veces salen llamados con posibilidad de alquiler con opción a compra”.
Ella afrima: “Me tomé el trabajo de todos los días mirar o revisar en el sitio web del MVOT para ver los llamados que salían, hasta que me encontré con este llamado que era para toda la ciudadanía, sin preferencias o cupos para personas afro o madres solteras con hijos, o migrantes, sino que era postulación abierta”, señaló.

Y continúa: “revisé los requisitos del llamado, fui al Ministerio a informarme y pude reunir toda la documentación que se requería para postularme”. Casi tres años después, y aún “sin respuestas claras” por parte del MVOT, no ha podido avanzar en la búsqueda de una nueva vivienda acorde a las necesidades de su núcleo familiar, sumado al desgaste de “llamar y visitar la sede del Ministerio casi a diario”. “
El último mail formal que tengo es de noviembre de 2023”, agrega. Además aclara que no está pidiendo “un regalo” sino que es algo por lo que “va a pagar”.
Descripción de Burkina Faso
Boinsanebe Blanche Kambou también describe a Burkina Faso como un país de África occidental sin salida al mar, rodeado por seis países: Malí, Níger, Costa de Marfil, Ghana, Togo y Benín. Tiene una población de 22,5 millones de habitantes y una superficie casi el doble que la de Uruguay y el idioma oficial es el francés.
El clima es predominantemente seco y cálido durante la mayor parte del año, con temperaturas relativamente más bajas solo entre diciembre y principios de febrero.
“La economía de Burkina Faso se basa principalmente en la agricultura, siendo el algodón su producto de exportación más fuerte. Además, es uno de los mayores exportadores de oro. El turismo, sin embargo, está parado debido a conflictos internos y la falta de seguridad, ya que en la última década ha experimentado más de cuatro golpes de estado y ataques terroristas». El actual presidente es Ibrahim Traoré, un militar con un “régimen bastante estricto que consideramos necesario como para reponer el orden”.