A partir de esta lectura, vincula la actuación de estructuras partidarias y órganos electorales con la consolidación de un sistema que, a su juicio, limita la expresión democrática y favorece acuerdos entre élites políticas.
“Si continúa el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal de Justicia Electoral con personas puestas por las cúpulas corruptas de los tres partidos, las elecciones del año 2029 van a ser una mentira”, advirtió.
En esa línea, cuestiona la participación de actores internacionales en los procesos democráticos hondureños, a quienes acusa de responder más a intereses económicos que a la defensa de principios democráticos. “No OEA, Unión Europea, prácticamente estas organizaciones se prestan para los intereses económicos y no para la democracia”, señaló.
Lo expuesto por el exdesignado presidencial se extiende hacia una crítica generalizada del ejercicio político en el país, al que describe como un espacio dominado por intereses particulares antes que por vocaciones de servicio público.
“Aquí encontrar un político que se meta a política para favorecer al pueblo es muy difícil. La mayor parte de la gente se mete para obtener poder y beneficios económicos”, manifestó.
Frente a este panorama, plantea la necesidad de construir nuevas condiciones para garantizar la transparencia electoral y recuperar la confianza ciudadana en los procesos democráticos.
En su proyección política, Nasralla insiste en que existe una mayoría social que podría redefinir el escenario electoral si logra articularse más allá de las estructuras tradicionales.
“Tenemos que buscar en estos tres años una manera para que el voto sea tomado en cuenta, que haya una garantía. La suma de la gente del Partido Liberal más la gente del Partido Libre es el doble de la gente del Partido Nacional”, sostuvo.
Esa lectura lo lleva a plantear una eventual convergencia entre sectores que, pese a pertenecer a distintas fuerzas políticas, comparten una visión de cambio frente al actual sistema. “Ármense. La gente buena, la gente progresista, la gente que quiere verdaderos cambios”, exhortó.
Sin embargo, su permanencia dentro del Partido Liberal continúa atravesada por tensiones internas, en un escenario donde, según afirma, las decisiones siguen concentradas en una dirigencia que no necesariamente responde a la voluntad de sus bases. “El Consejo Central Ejecutivo es manejado por la cúpula corrupta del partido”, concluyó.